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lunes, 21 de octubre de 2013

La empresa agropecuaria: incertidumbre económica y de precios para la campaña 2013/14

El sector agropecuario se enfrenta a un horizonte con mayor incertidumbre que las últimas campañas. Si bien el ciclo 2012-13 revirtió en parte los malos resultados de los años previos, no logró satisfacer dos frentes relevantes: por un lado, en dejar un perfil de humedad en el suelo satisfactorio para la presente campaña y por otro, en dar un alivio financiero a los empresarios agropecuarios.
Con este antecedente a cuesta -desfinanciación y escasez de agua-, la campaña 2013-14 arrancó con un baja superficie sembrada de trigo (3,4 millones de hectáreas), la cual además fue influida, como ya es costumbre, por las fuertes distorsiones que existen en el mercado del trigo. Este menor área, sumada a un clima que no ha sido favorable, ponen un manto de duda sobre el nivel de producción esperada de 12 millones de toneladas, despertando “miedos” sobre el aprovisionamiento del cereal para el próximo año, lo cual se refleja en el precio del contrato de diciembre (mes de cosecha) el cual saltó de 200 dólares la tonelada a fines de agosto a US$281 un mes después. A priori, sin autorizaciones para exportar, parecería que no habría inconvenientes para satisfacer el mercado doméstico, más allá de que la producción esté más cercana a los 10 millones (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), pero nuevamente vamos a abastecer en menor medida (o incluso no abastecer) a clientes importantes del exterior, especialmente Brasil. Como punto positivo para los productores, es que los precios internos, en caso de no mediar autorizaciones para la importación, van a volver a estar en línea con los externos (sin casi descontar las retenciones) o si la producción es aún menor, podrían ser superiores a los externos. Para aquel productor que tenga trigo en noviembre, debería aprovechar ese mes para venderlo y para después de diciembre, el que pueda mantenerlo podría ser una buena oportunidad para aprovechar mayores valores, por ejemplo a julio cotiza más de 35 US$ por encima.
Para los principales cultivos de verano, maíz y soja, el problema de escasez de agua en estos meses esta inclinando el área de siembra hacia la soja que presenta mayor flexibilidad frente a climas adversos. Además otras ventajas de sembrar la oleaginosa por sobre el cereal son: menor inversión inicial (alrededor de 150 dólares menos por hectárea) y menos distorsiones en la comercialización. De todas maneras, existen ciertos incentivos a la siembra de maíz: primero, los precios a abril y mayo de 2014 (momento de cosecha de los granos) favorecen al cereal dado que históricamente 1 kilo de soja ha permitido comprar 2,1 kilos de maíz, y para esa fecha la relación está cercana a 1,86; segundo, en ciertas zonas con rendimientos aproximados en maíz de 2,8 veces más altos que en soja, la rentabilidad tiende a favorecer al cereal. Resumiendo, la soja se mantiene como el grano para resguardo de valor en el cual confían los productores.
Analizando la tendencia de precios para los tres granos mencionados, la misma es bajista a nivel internacional en los próximos años -más allá de lo que acontezca en el mercado interno del trigo- lo cual genera dos puntos de vista que pueden ser independientes o bien vincularse. El primero de ellos es "preocupación" por la caída de las cotizaciones de los productos que vendo con costos que podrían llegar a ceder sólo en parte (vía menor precio de insumos directos); el segundo es "precaución", que idealmente sería conveniente que surja inmediatamente después del primero y que tenga mayor intensidad y sea el que domine el accionar. La preocupación en sí misma es una señal de alarma, pero si uno queda “quejándose” sin ningun accionar es imposible superarla o llegado el momento puede que sea tarde. Cuando uno empieza a pensar hacia adelante, empieza la etapa de preocupación, pero entendida positivamente como un plan proactivo para la adaptación al nuevo entorno.
Recién comenté que si los precios caen, los costos de los insumos directos también ceden, pero en una menor proporción, por lo que hay que ver que otras variables se pueden ajustar para mantener un determinado nivel de rentabilidad. Para poder llevar a cabo esa tarea, es necesario conocer la empresa, lo cual comprende entre otros atributos, poseer una estructura de costos por cultivos por hectárea, saber cuándo se deben hacer pagos (flujo de fondos presupuestado y realizado), determinar los gastos estructurales, es decir, generar información confiable que ayude a la toma de decisiones.
Por ejemplo, el principal costo de una empresa agropecuaria que arrienda tierras es el alquiler (alrededor de un 30-40% del costo de la hectárea implantada según el grano seleccionado), por lo que esa variable es crucial a la hora de los resultados del negocio, pero para poder determinar valores aceptables, es preciso conocer la empresa, es decir, mejorar la gestión económica-financiera para establecer si la negociación de los alquileres implica una caída en el monto fijo acordado, o la utilización de alternativas que comparten el riesgo con el propietario del campo.
Además en estos momentos de incertidumbre cambiaria, es necesario vincular los costos dolarizados con instrumentos que permitan que nuestra producción esté atada al dólar, para eliminar el riesgo de una devaluación. También es primordial analizar la conveniencia de retener producción o venderla e invertir ese dinero. Esto básicamente consiste en estimar el precio que obtendríamos en caso de vender la soja en el presente e invertir ese dinero, contra retener la soja y venderla en el futuro. Hoy por hoy, los indicadores muestran que los granos están en un buen precio en relación a la próxima campaña, siempre con el supuesto de que el clima acompañe y se alcancen producciones altas en el mundo. En vista de ello, en caso de decidir desprenderse de granos, lo que no hay que hacer es quedarse con pesos ”ociosos” (no necesarios). Alternativas posibles son: compra de insumos de contado (también se puede hacer a canje y aprovechar los beneficios fiscales), compra de bienes, compra de bonos dolarizados, compra de acciones, entre otros. La idea es posicionarse en activos que como mínimo cubran su valor real.
En conclusión, a pesar de que las tendencias de precios sean bajista hay que mejorar la gestión de su empresa para "afinar" los números y con ello mejorar su información para la toma de decisiones para ir aprovechando oportunidades de negocios que puedan ir surgiendo.

martes, 20 de agosto de 2013

Agrofinanzas (tres): La "trampa" de la tasa de interés real negativa

En Agronegocios y economía, hemos ido hablando sobre agrofinanzas y la importancia de conocer la empresa agropecuaria. Siguiendo sobre la temática, en este caso analizaremos la toma de créditos con tasas de interés inferiores a la tasa de inflación (verdadera).

En escenarios inflacionarios, siempre que la tasa de interés sea inferior a la tasa de inflación, se está en presencia de una tasa de interés real negativa. Es decir, los intereses aumentan menos que el índice de precios al consumidor (IPC), que es la medida que se utiliza comúnmente para estimar la inflación.
Sin embargo, la capacidad de "apropiarse" de esa renta generada vía inflación recae sobre aquellos negocios que tienen la posibilidad de ajustar sus precios de venta al ritmo del IPC (inflación), ejemplos de los cuales hay cientos en lo que respecta al comercio (pudiendo aumentar en una mayor o menor medida sus precios en relación a la inflación, según la sensibilidad de su demanda frente a variaciones de precios).
Claramente, aquellos sectores tomadores de precios, como ocurre con el sector agropecuario, donde la cotización a la cual se vende viene dada por los mercados, dependen de la tendencia del mismo para poder "beneficiarse", es decir, no tienen bajo control directo el incremento del precio al cual van a vender, lo cual puede llevar a esfuerzos mayores (tener que vender más granos, leche o animales) para poder afrontar las obligaciones.
En el siguiente cuadro se presenta un ejemplo (simplificado) aplicado al sector granario:

Un productor tomó un préstamo en julio de 2012 de $100.000, a una tasa del 15% a pagar en julio de 2013. Llegado este mes, debe abonar $115.000.
Entonces, dependiendo de los usos de ese dinero, se analizan formas de pago ¿cuáles son las alternativas de pago que presenta?
1- Si se utiliza para capital de trabajo, es necesario que la rentabilidad de la actividad a la cual se aplique sea superior a la tasa pagada (apalancamiento).
2- Pero si es utilizado para adquirir un bien de capital (tal como han sido las líneas que han otorgado los bancos, a través de la obligatoriedad de la Nación), es necesario analizar las alternativas existentes para la compra -después de haber analizado que el proyecto es viable económicamente-:
   - pago de contado (sin tomar crédito): Si suponemos que la máquina valía $100.000, el productor debería haber vendido 56,4 toneladas de soja para adquirirla (soja cotizaba a $1.772 la tonelada).
   - Vía crédito: obtuvo el crédito, y tiene que devolver a 1 año -julio 2013- $115.000. Durante ese año la soja cotizó con vaivenes, alcanzando valores de $2.000, pero en ese mes particular, la soja cotizó en $1.756, lo que le demandó al productor vender 65,5 toneladas de soja, un 16% más que si las hubiera vendedo al momento de sacar el crédito (es decir, aún superior a la tasa cobrada del 15%). Esto es lo que llamo "la trampa de la tasa de interés real negativa".
La pregunta que surge ante esta evidencia es: ¿está bien endeudarse con tasa de interés real negativa? y la respuesta es SI.
El verdadero problema para la empresa agropecuaria está en no disminuir el riesgo del precio. Dado que al tomar el crédito enfrenta un flujo de fondos conocido, existen varias alternativas para poder "apropiarse" de la renta que genera la inflación y no tener después que salir a vender una mayor porción de granos para poder pagar el crédito:
1- Al mismo momento de la obtención del crédito, vender la cosecha a la cotización del día. Posteriormente, invertir ese dinero en instrumentos (pueden ser cheques de pago diferidos, ON, cauciones, bonos, letras, etc; pensar en agrofinanzas!!) hasta la fecha de cancelación del crédito, siempre en tasas superiores al costo financiero total que le cobran desde el banco. De esa manera, la renta que obtenga por sobre la tasa de interés será una ganancia, que funcionaría como un incremento en el precio de la soja vendida (una explicación de este mecanismo se encuentra en este artículo -click-).
Ejemplo: Si las 56,4 toneladas vendidas que representan $100.000, se colocan a una tasa anual del 20%, se obtendría $20.000 de interés, contra los $15.000 que debería pagar. Esos $5.000 serían beneficio para el productor, y representarían: i) un ahorro de 2,82 toneladas de soja; ó ii)un precio de venta de $1.860,7
2- La segunda variante propuesta es similar, sólo que se deja a riesgo del productor cuando vender los granos. En este caso, puede ser que el productor espere que se incremente la cotización hasta llegar a un determinado valor y recién allí, volcarse a inversiones financieras.
La segunda alternativa es más riesgosa y se acerca más a la venta en el momento de la cancelación del crédito. 
Este ejercicio es conocido como "cobertura", y es fundamental en las agrofinanzas, dado que permite disminuir la incertidumbre frente a la volatilidad de los precios. La mayor dificultad de implementación surge de la posibilidad (dado que el clima en muchas casos no es comporta de la manera esperada) de que el precio obtenido de las inversiones financieras al momento de la cancelación sea inferior al que prime en el mercado al momento de cancelar el préstamo. En ese momento, el productor no aprecia esa diferencia negativa como el "seguro" por haber asegurado un precio determinado, sino que si no tiene incorporado –y aceptado- el concepto preciso de cobertura, lamentará la supuesta “pérdida”. Sin embargo, en el otro extremo -como el ejemplo citado-, se mostrará sumamente complacido si el precio fijado previamente es superior al del mercado de contado (En este link las proyecciones de precios para futuro). En vista de ello, es necesario aclarar que la cobertura tiene como objetivo principal la reducción del riesgo. Y para realizar una buena cobertura, es necesario conocer la estructura de costos de la empresa y los flujos de fondos del futuro (en este link una explicación de qué es planificar).

Es claro, que los agronegocios deben empezar a incorporar más elementos de las finanzas -agrofinanzas- para poder incrementar los resultados.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Agrofinanzas (dos): ¿vender hoy o vender mañana?

A la hora de manejar las finanzas agropecuarias se debe tener presente dos variables relevantes que afectan la decisión de venta de granos. Primeramente lo que respecta al costo de almacenamiento, representado por la comisión de la empresa acopiadora o por los costos asociados al silobolsa. En general, la comisión cobrada por las empresas acopiadoras varía entre 1,5-3% sobre el valor bruto al momento de la venta. Por el lado del silobolsa, comprende los desembolsos realizados en la adquisición de la bolsa, en el llenado de la misma y en la extracción del grano, más la merma por pérdida de calidad.


La segunda variable a considerar es la tasa de interés, debido a que es el costo de oportunidad del productor. Es decir, es lo que obtendría si decide vender el grano grano en el presente e invertirlo. Las razones para mantener grano son varias, entre las más relevantes están: expectativas de aumento de precio, diversificación de la cartera, o seguridad de mantener un bien físico.


Entonces a la hora de avanzar en una cobertura a través de instrumentos financieros de los mercados a término, o mantener grano a la espera de la venta, es importante comparar el valor que podríamos obtener en el futuro (viendo la cotización obtenida en el Mercado a Término multiplicada por el tipo de cambio esperado) contra lo que se podría obtener en caso de vender los granos en el presente y colocarlos a una tasa de interés hasta ese período. En la siguiente fórmula se presenta este análisis:

F0=S0e(r+u)T

Donde:
F0= precio a futuro en el período 0
S0= precio spot en el período 0
r= tasa de interés
u= costo de almacenamiento
T= período de tiempo
e= función exponencial por ser una capitalización continua

Lo que esta ecuación indica, es que el precio futuro F0 igual a vender los granos hoy, capitalizados a una tasa que es igual a la suma del costo de interés (r) más una prima (u) que es lo que se ahorra en almacenamiento el productor. Entonces, si los contratos de futuro (F0) presentan un precio superior al valor que obtengo de vender hoy mi producción y capitalizarla a una tasa de intereses (r) y un costo de almacenamiento (u), me conviene retener el producto y venderlo en el futuro, ya sea de contado en ese momento o adquiriendo hoy el contrato a término; en cambio, si el valor del futuro es inferior, me conviene liquidar la producción hoy y colocar el monto a capitalizar.

Hay que tener en cuenta que en el caso de adoptar una estrategia con instrumentos financieros o vender granos en el presente e invertirlos, se estaría disminuyendo la incertidumbre en ambos casos y se debería optar por la alternativa que brinde un precio superior. Pero si el productor no es muy afecto a "cubrirse" y lleva a cabo este análisis, con la venta en el presente si eliminaría la incertidumbre, pero si decide mantener la cosecha a la espera de aumentos de precio, estaría manteniendo riesgo. No significa que esté mal, sino simplemente que es más riesgoso quedando expuesto a que su estimación de precios no se concrete y que exija mayores ventas de granos para cubrir las erogaciones.

Lógicamente, la mejor manera de poder decidir sobre cuándo vender y qué precio es conveniente para la empresa, es conociendo la estructura de costos de la misma y los flujos de fondos que se deben enfrentar por todo concepto hacia adelante.


lunes, 27 de mayo de 2013

Agrofinanzas (1, de varias): Planificar la empresa agropecuaria


La relación del agro con las finanzas es obvia, pero a la vez, no es sencilla su aplicación práctica la cual requiere "entendimiento" y esfuerzos. Conocido es que el objetivo del productor agrícola es la maximización del valor de su producción sujeto a las restricciones temporales de venta para cubrir gastos, es decir, vender su cosecha al mejor precio posible mientras no esté obligado a desprenderse de sus granos por el hecho de necesitar dinero.

La actividad agrícola extensiva posee la particularidad de que la demanda se podría considerar infinita, es decir, que lo que produce se asegura de poder venderlo. Por lo que existen dos factores que condicionan los resultados de la actividad: el volumen de producción y los precios.

El primer aspecto, producción, está básicamente afectado por el clima y por los paquetes tecnológicos utilizados. Existen mecanismos para compensar el clima, como los seguros multiriesgo o lo más generalizado, los seguros contra granizo (sobre el tema seguros y la "cooperación" entre productores volveremos en futuras notas).

El segundo factor, preciosdepende de "fundamentales" (elementos de la economía que afectan de manera directa la cotización de los granos. Ejemplos: demanda y oferta de granos, la cotización del dólar, precios de sustitutos (como el petróleo -visto desde el punto de las bioenergías) y la tasa de interés internacional de referencia (tasa de los bonos de EE.UU.), como los más relevantes. Pero a su vez, también está influenciado por los especuladores que encuentran oportunidades para invertir en los mercados de commodities y entonces, afectan los precios al alza (cuando compran) o a la baja (cuando se salen del mercado). Esto ocasiona que los precios de los commodities tengan una volatilidad que aumenta el riesgo de la actividad agropecuaria.
Sobre las cambiantes cotizaciones de los granos también se puede actuar. Ello es posible mediante el uso de la planificación financiera y cobertura lo cual brinda previsibilidad, es decir, reduce en algún grado la incertidumbre futura. Brevemente, planificar significa pararse en un momento del tiempo, estimar la cantidad de hectáreas a trabajar y las actividades a realizar (ya sea agrícolas, ganaderas, lecheras), ver los insumos asociados a ellas, ver cuanto sale realizar cada una-tanto por hectárea como para el total del planteo productivo- y distribuir los gastos resultantes en un período de tiempo estimado (un mes, un semestre, un año, siempre se debe definir el horizontes temporal) para de esa manera armar lo que se conoce como presupuesto de caja o flujo de caja.

Una vez obtenidos los montos a erogar en cada mes, se pueden simular distintas estrategias que nos den precios tentativos de venta, y de esa manera, calcular la cantidad de toneladas de cada cultivo que serán necesarias vender para cubrir los gastos. Las distintas estrategias se componen del uso de contratos de futuros, forward y opciones -call y puts- (se hablará sobre ellas en las próximas entradas).

El objetivo de planificar es estimar los déficits o superávits financieros (es decir, si me va a alcanzar con lo que produzco y en el caso de sobrarme producción, de cuánto va a ser aproximadamente), brindando mayor margen de maniobra para la búsqueda de fondos o el análisis de inversiones, no sólo en la actividad agrícola, sino en nuevas oportunidades que puedan aparecer.