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miércoles, 15 de abril de 2015

Qué se puede hacer para mejorar la rentabilidad del campo

El informe del USDA (Departamento de Agricultura de E.E.U.U., por sus siglas en ingés) que se publicó en el día de la fecha (último informe del oferta mundial de granos del USDA) generó tensión a la baja para la soja, y para el caso del maíz y el trigo permitió que recorten las pérdidas, pero están por debajo de lo que estaban al comienzo del día.

En Argentina la cosecha si bien viene a un ritmo inferior al promedio de años anteriores para esta fecha, se está presentando un buen rendimiento, tanto para maíz como para soja. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al momento en soja se ha cosechado casi el 14% del área con un rendimiento de 40,5 qq/ha; en cuanto al maíz se ha completado un 17% del área cosechada, con un rendimiento promedio de 89 qq/ha.

Bajo este escenario, cada vez cobra mayor probabilidad el escenario de precios internacionales aún más bajos para la soja en el segundo semestre, cercanos a US$348 por tonelada en Chicago y estables para el maíz (US$157 por tonelada aprox). Pero para el mercado doméstico, los precios observados se mantienen bastante estables en relación a la actualidad (pero podrían ceder en caso de que cedan a nivel internacional).

La rentabilidad solo es positiva para la soja producida en tierras propias, mientras que para el caso de tierras arrendadas, así como para el maíz bajo tierras propias o arrendadas, el resultado es negativo para una explotación a más de 400 km del puerto. tal como se muestra en el siguiente cuadro, planteado para el sur de Córdoba (se supone para los dos cultivos un mismo valor de arrendamiento):

Margen Bruto

El rendimiento de equilibrio (es decir, aquel rendimiento para el cual el Margen Bruto se hace cero) para ambos cultivos es: para soja 19,7 qq/ha y para maíz 85 qq/ha (se supone costos de cosecha constante y costos de comercialización directamente vinculados al nivel de producción). Si solo tenemos en cuenta los costos directos y de cosecha, el rendimiento que se debe obtener para poder cubrirlos es de 13 quintables para soja y de 35 quintales para el maíz. Esto resalta el fuerte peso que tienen los costos de comercialización sobre los costos totales del agro, llegando casi al 46% en el caso de la soja y al 52% en el caso del maíz.

En el caso de que se tome una explotación localizada a 230 km del puerto, el análisis es el mismo, solo que se convierte en más positivo para la soja y menos negativo para el maíz disminuyendo los costos de comercialización a un 41% y 48%, respectivamente. Claramente un problema estructural que presenta la cadena agroindustrial, es la alta incidencia de los gastos de comercialización, lo cual está influenciado por la inflación en dólares interna (aumento de los costos logísticos en pesos por encima del aumento del tipo de cambio).

Si ahora suponemos una eliminación completa de las retenciones, se obtendrían resultados positivos para los dos cultivos en campo propio; pero en el caso de campos alquilados, la soja si mostraría un resultado positivo, pero no así el maíz. Pero hay que recordar que el margen negativo para el maíz se da en una sola campaña y no contempla el doble cultivo (y se valúa a precio soja). Pero hay que tener en cuanta que muchos contratos de alquileres están fijados bajo alguna metodología que implica una cantidad de quintales fijos a pagar según los precios disponibles. Este aumento de precios también se traduciría a los alquileres a pagar, por lo que en algunos casos puede ser preciso negociar sobre esa variable.

Margen Bruto sin retenciones

Entonces, hacia adelante para mejorar la rentabilidad del sector frente a estos precios internacionales y el atraso cambio, la solución a la vista es eliminar las retenciones. En el caso de la soja, posee más margen para hacerlo progresivamente. Además de la eliminación de retenciones, es necesario que se eliminen las distorsiones sobre el comercio exterior que eliminan la competencia dentro del mercado y provoca distorsiones entre los precios internacionales y domésticos superiores a lo que resulta de los derechos de exportación más los gastos de puerto.






lunes, 25 de agosto de 2014

Cómo afecta el default al agro

Las últimas noticias que le ha tocado enfrentar a Argentina y especialmente al agro no han sido beneficiosas. El 31 de julio Argentina entró en default selectivo (los tenedores de un bono no recibieron el pago de intereses que les correspondía) y desde mediados de junio el precio internacional del principal producto agrícola del país -soja- tuvo el peor rally bajista desde 1982. El precio es el más bajo desde mediados de diciembre de 2011



La diferencia es que en esa campaña, posteriormente se registró la peor sequía en EE.UU de los últimos 56 años, mientras que en la actualidad las perspectivas climáticas son alentadoras. El USDA (Ministerio de agricultura de EE.UU) prevé una cosecha récord de casi 104 millones de toneladas en Estados Unidos, y a la fecha el 71% de los cultivos muestran un estado de bueno a excelente. Además, analistas coinciden en que hacia el final del año generalmente se dan los precios más bajos en los mercados de EE.UU. 

Dentro del mercado interno, si se analizan la diferencia entre los contratos de agosto y noviembre el diferencial de precios es casi nula y se mantiene en valores cercanos a los 290 US$/tn.

Con este escenario de precios (sobre rentabilidad vamos a verlo en otro artículo así no se hace muy largo) y esta coyuntura económica, se pueden ir sacando algunas ideas a tener en cuenta para lo que resta del año:

1- en cuanto a precios, muchos analistas coinciden en que hoy por hoy no hay muchos elementos alcistas en el mundo (básicamente recaen sobre lo que pueda hacer la demanda, destacando el rol de China), pero los precios futuros de 2015 se mantienen en estos mismos valores.

2- la situación macroeconómica nacional por no haber arreglado con los fondos, y por ende de eliminar la posibilidad de acceder a la financiación internacional, va a generar (y agravar) 3 impactos directos: 

         2.1) mayor presión sobre el dólar oficial (y paralelo): las reservas son escasas y se destinan a pagar deuda; el único sector que ingresa dólares es el agroindustrial (y verifica precios internacionales a la baja) y este año se está verificando una saldo comercial que es el más bajo desde 2001. Esto obliga a: i) llevar a cabo devaluaciones para aumentar lo que se conoce como "competitividad cambiaria" para incentivar más exportaciones y a su vez desincentivar importaciones y viajes al exterior; ii) sumado al encarecimiento de las importaciones, aumentan las restricciones en las cantidades importadas, lo cual le pega directamente al nivel de actividad. En las últimas semanas se siguió el mismo patrón progresivo de devaluaciones del año pasado (lo cual quedó demostrado que no sirvió), pero como inversor privado hay que monitorear si va a ser esa la estrategia o si van a seguir con una estrategia de "sorpresa" (por ejemplo, devaluación consecutiva de 5 días; freno por un tiempo y vuelta a devaluar, etc).

      2.2) mayor nivel de inflación: piense ud en el año 2009. Año recesivo (la economía cayó en torno al 4%, según Orlando Ferreres), pero la inflación se había "planchado" en niveles de 14% (Estadísticas de Santa Fe); este año la economía cae 1,1% en relación a 2013, pero la inflación acumulada a uno año está en el 38% (Elypsis), muy por encima del 28% del año anterior (Estadísticas de San Luis). Es decir, este año la caída en la actividad, no frenó la inflación, sino que aumentó. Esto se puede explicar por: devaluación, mayor emisión de dinero para financiar al Gobierno, y la incertidumbre económica lleva a que en muchos casos se ajusten precios por el único factor de no saber que pasará. A esto, hay que sumarle que el Estado llevó a cabo una ampliación de presupuesto de $200.000 millones, que mayoritariamente va a ser financiado con emisión.

     2.3) problemas de financiamiento público y privado: como se mencionó, Argentina tiene cerrado el financiamiento externo, pero ahora bajo esta situación lleva a que el financiamiento a empresas (por ejemplo prefinanciación de exportaciones) sea más escaso y más caro. Esto se traduce en que internamente el gobierno y las empresas se disputen los recursos existentes, también a un precio mayor (una tasa de interés más alta).

Entonces, cómo afecta esto al sector agropecuario. Mediante datos del Ministerio de Agricultura se estima que aún quedan por vender alrededor de 24 millones de toneladas, las devaluaciones van a ir incrementando el valor en pesos del grano (aunque no en dólares). Es decir, si se supone que el precio en dólares se va a mantener como marcan los mercados de futuros (o si se asegura un precio vía contratos de futuros u opciones), el rendimiento que se obtendrá por retener granos va a estar dato por el ritmo de devaluación. 

Para aquellos que tengan el grano como capital de trabajo, una alternativa posible es retenerla para llegado el momento comprar insumos. Para los que tengan un excedente, todo depende de cómo tengan armada su cartera de inversiones, la soja es un activo dolarizado (nos cubre contra las devaluaciones), pero no genera renta. Cómo todos los analista recomiendan, hoy por hoy es necesario dolarizar parte de la cartera, para ello existen diferentes alternativas. Pero también existen otras alternativas interesantes de inversión  que pueden ser útiles analizar (http://www.cartafinanciera.com/renta-fija/bonos-argentinos-alternativas-y-resultados/). 

Lo que si hay que tener presente que pasarse de soja a otro activo deja abierta una ventana de 7 días hábiles, 10 días en recibir el pago (en promedio) menos 3 días que tenemos para pagar una compra en el mercado de capitales (en caso de utilizar esa vía), que nos puede jugar en contra si el Banco Central sigue con la misma política de devaluación de la semana pasada (14 centavos en 4 días). Así que a la hora de buscar algún activo dolarizado para pasarse, tener en cuenta que el mercado cambiario esté relativamente en calma (cómo eso es algo muy dificil de predecir, hay que ir viendo las oportunidades que se van presentando).

lunes, 21 de abril de 2014

Trigo, soja, maíz y qué ir vendiendo...

En la entrada previa (soja y dólar) planteábamos la necesidad que presenta el gobierno de devaluar en algún momento y la estrategia que lleva adelante de "impresivilidad cambiaria". Asimismo lo que decíamos era que es importante tener bajo control las deudas en dólares (cancelarlas o "calzarlas") y que había, de acuerdo a la postura frente al riesgo de cada productor, ciertos márgenes para especular, pero también oportunidades con los mercados de futuros. 

En el siguiente gráfico se aprecia como luego de los máximos de agosto de 2012, los precios de los granos comenzaron una tendencia decreciente (recordar que fue la peor sequía en EE.UU. de los últimos 56 años), sin embargo a partir de fin de 2013, esa tendencia pareció darse vuelta. Acá hay que destacar, por una cuestión de política monetaria de los EE.UU. el dólar frente a otras monedas se hizo más fuerte (con 1 dólar se compraba más de otras monedas) hasta septiembre y dado que los contratos están nominados en dólares, los precios tenían presión a la baja; pero posteriormente el dólar se depreció (1 dólar compraba menos de otras monedas) e influyó en la curva alcista que se ve en el gráfico (actualmente en relación al euro está en 1,389, de los valores más altos desde octubre de 2011, así que es probable que baje en los próximos meses, impactando en los precios)

Precios de Chicago para los primeros contratos

En cuanto al mercado interno, las diferencias con los mercados internacionales son inferiores a las retenciones, salvo para el caso de la soja. Es decir, el precio doméstico se obtiene de la siguiente manera: Pcio internacional menos retenciones (35% en soja, 23% en trigo y 20% en maíz) menos gastos de fobbing (manejos del puerto). Pero si uno hace la diferencia entre los precios internacionales y los domésticos (tomados a través del MaTBA), encuentra que en maíz el diferencial es de casi 10%, en trigo de 5% y en soja de 43,8%. Esto se puede ver en el gráfico siguiente. Claramente, el descuento que le hacen al productor por el precio de la soja en plena cosecha es alto (cuando en EE.UU se están observando los precios más altos en los últimos 10 meses), mientras que en los cereales, luce atractivo.

Diferencia de precios entre Chicago y MaTBA 

Un indicador para examinar que grano conviene vender es analizar los ratios de precios entre granos. Esta relación indican por ejemplo en "soja/maíz", cuantas unidades de soja puedo comprar con una de maíz y así para los demás ratios presentados. Dentro del cuadro, se muestra cuál es el comportamiento representativo de estos valores en los últimos 6 años.

Apoyando lo que marcaba el gráfico anterior, el gráfico siguiente muestra que el maíz y el trigo está en posiciones favorables frente a la soja. Esto surge de comparar el valor actual, con los del cuadro. Así para soja/trigo actual=0,77>cuadro=0,56  y para soja/maíz actual=0,57>cuadro=0,49.

Relaciones de precios disponibles
Nota: las relaciones se deben leer así: "soja/maíz"= por cada unidad de maíz, puedo comprar 0,49 unidades de soja.

En maíz es la relación más alta desde julio de 2013, sumado a que en EE.UU. la relación de stock es de la mejor de los últimos años. Por lo que sería bueno desprenderse del maíz viejo en primer lugar. Según los precios relativos del CBOT, los farmers norteamericanos tendrían más incentivos en sembrar soja, lo cual lleva a que los contratos de noviembre (soja y dólar) estén casi un 17% por debajo del contrato de mayo. Pero para esto aún falta, aunque cuando planteamos el tema de retener y especular, no es malo la compra de una opción para fijar un precio de mínima.

Por otro lado, el maíz viejo destinado al mercado comercial está casi completamente vendido lo que es comercial, por lo que es un incentivo a liquidar en abril lo que quede de la cosecha pasada (además se enfrenta a precios futuros más bajos). 

Mientras que en cuanto al trigo nuevo, existe un 49% vendido contra 85% (el año pasado los exportadores habían comprado a esta fecha un 60% más, por los errores de Moreno que había otorgado más permisos de exportación que los realmente disponibles (Porqué nos quedamos sin trigo en 2013). Para esta campaña el gobierno fue más cauto y había anunciado que se habría la exportación por 1,5 millones de toneladas, de las cuales hasta el momento solo han habilitado 1 millón, pero deberían estar pronto a habilitar las 500 adicionales y hasta podría ampliar el cupo en hasta 500 mil (probablemente un poco por debajo, y después de agosto). De todas maneras, de cumplirse esta ampliación, el sector exportador ya casi las tiene compradas, y la demanda se concentraría básicamente en la industria que aún tiene por comprar más de 1,6 millones de toneladas.

Ventas maíz viejo y trigo nuevo
Nota: X= exportación/exportable

En trigo, el mercado para la cosecha 2014-15 ya espera una recomposición de stocks internos, así que sería bueno ir vendiendo hasta antes de noviembre (hay una versión de que podrían eliminar las retenciones a los cereales, pero de tomar una medida de esta índole, seguramente la van a aplicar hacia una campaña para adelante).

Entonces como resumen, parece bueno desprenderse del maíz viejo durante el mes de abril y después ir vendiendo el trigo hasta antes de que entre la cosecha 2014-15, porque seguramente la superficie aumente y eso traiga un alivio a los holgados stocks argentinos. Y con respecto a la soja, mantenemos lo que dijimos en la entrada anterior (soja y dólar), pero siempre prefiriendo ir cubriendo parte de las ventas con opciones o futuros.

Ahora bien, para que el que venda para aprovechar los precios y no tenga deudas, algunas alternativas son: 

1- negociar con su banco la tasa para un plazo fijo antes de que bajen.
2- comprar bonos dolarizados o dólar linked (ajustas según el tipo de cambio)
3- ir a acciones (más arriesgado)
4- en este blog van a encontrar más información www.cartafinanciera.com/renta-fija/oportunidades-en-activos-argentinos-en-dolares/
5- ir adquiriendo insumos para la campaña que viene, aprovechando descuentos que puedan recibir por compra de contado.



martes, 15 de abril de 2014

Qué va a pasar con el dólar y la cosecha de soja

La devaluación de enero y la "fijación" de un tipo de cambio en torno a $8 desde entonces, ha traído una calma aparente en las personas y empresas. Pero lo que ha hecho el gobierno, es ganar tiempo de "tranquilidad económica", para ir tratando de ajustar otras variables (más que nada en lo que respecta al frente fiscal) que son insostenibles y que han llevado las reservas por debajo de US$27.000 millones. 

Se podría decir que el tiempo ganado se prolongará hasta que la competitividad llegué a los niveles pre devaluación, que según especialistas podría llegar en el tercer trimestre, y significaría que el nivel de inflación empató la devaluación de enero, o sea, que estamos en la misma situación que a comienzos de 2014. 

Frente a este panorama, se ha divulgado en los últimos días que se va a seguir una política de imprevisibilidad del tipo de cambio, esto es, se va a hacer algo con el tipo de cambio, pero no de manera progresiva y escalonada como fue el año pasado, sino más al "estilo enero", de un golpe y sorpresivo. Por otro lado, se espera que esa depreciación sin aviso sumada a la acumulada hasta el momento, esté en línea con la inflación y las tasas de interés. De cumplirse este supuesto, la devaluación en lo que resta del año se ubicaría entre un 10-15%, totalizando alrededor de un 33-35%. Hay rumores de que podría ser en julio-agosto cuando la entrada de divisas del agro comienza a aflojar, pero son solo rumores.

Pero dentro de este escenario de imprevisibilidad del tipo de cambio, el sector agropecuario posee la ventaja que el bien que vende está dolarizado, aunque como desventaja, también una parte de los insumos que utiliza. Por ello, como primer medida relevante, es no quedarse con deudas en dólares como había comentado en una nota de febrero (Artículo febrero) o la otra alternativa, es estimar la totalidad de la deuda en dólares y elegir alguna cobertura (la más fácil son los contratos forward) para saldar las deudas en dólares y no quedar expuestos a modificaciones del tipo de cambio que luego nos puedan demandar más granos para pagar deudas. 

Posteriormente, hay que analizar los mercados y los precios disponibles y futuros para empezar a tomar decisiones en base a la planificación que hayamos hecho (Porqué es importante planificar).

El mercado internacional muestra menores precios para adelante, marcadamente a partir de agosto que es cuando a definirse el rendimiento de los cultivos en EE.UU. En el Gráfico siguiente se aprecia el rally alcista de precios de la soja en 2014 y como se amplió la brecha entre el precio de mayo y de noviembre; mientras que en el período analizado el precio a mayo creció casi un 17%, a noviembre aumentó un 11,3%. Este comportamiento tiene como uno de los principales sustentos el aumento de la relación stock/consumo mundial de 11,65% a 12,9%, aunque para EE.UU. se espera que se reduzca de 3,95% a 3,79%. Como se ve en este último número, el stock sigue siendo bajo, por lo que es preciso seguir de cerca las condiciones de este cultivo en el país del norte porque cualquier problema en la producción complicaría su abastecimiento.

                                                    Precio de soja CBOT- Contratos 2014

En cuanto a los precios futuros de soja en el mercado local, en el Gráfico siguiente se ven los valores a mayo y noviembre de este año. Se aprecia además del fuerte incremento desde fines de enero, como el valor a noviembre se encuentra siempre por encima del de mayo. Así todo, si se compara los contratos a mayo del CBOT y el MATba el diferencial asciende a alrededor del 40% (>35% de retenciones), mientras que a noviembre el diferencial es de 28%. Otro aspecto clave, es que los fondos están comprados en Chicago, es decir, que esperan que los precios aumenten a futuro.

Precio de soja MatBa - Contrato mayo 2014 vs noviembre 2014


En base al análisis precedente, se ve que internamente se espera un precio superior a noviembre y una posible devaluación en algún momento del año. Esto genera un incentivo a esperar para vender, ya sea por mayores precios en dólares y/o en pesos. Quizás un reflejo de ello es que hasta el momento se lleva vendido un 19,4% de la soja de la campaña nueva, contra un 23,9% que se registraba en la misma fecha pero del año pasado.

Entonces, en vista de este escenario, una alternativa para con los granos es ir vendiendo para cubrir los gastos y vivir (eliminando las deudas en dólares o contratar contratos de futuros por el valor de la deuda en dólares para eliminar el riesgo cambiario, aunque ahi quedan los días entre los cuales recibimos el dinero y fijamos el dólar para pagar los insumos); y con el remanente: i) especular con una suba de precios externa que traccione los precios internos (es un escenario con probabilidad media que se de, aunque  falta aún definir la cosecha sudamericana y ver como arranca la siembra en EE.UU.); ii) ir fijando contratos a largo plazo, justificado en el hecho de que el diferencial de precios entre ambos mercados hoy por hoy es bajo y esperar que la devaluación caiga durante la vigencia de los contratos (estrategia conservadora); iii) algo más sofisticado, comprar puts para fijar precios mínimos de ventas. 

domingo, 9 de febrero de 2014

Empresa Agropecuaria: ¿Vender o no vender soja con el dólar a $8?

La devaluación inesperada de los días 23 y 24 de enero, que elevaron el precio del dólar un 16% en relación a los días previos, exacerbó las dudas sobre el futuro de la economía y aumentó las expectativas de devaluación. Esto favoreció el precio de la soja (y la rentabilidad de todos aquellos productores sin deuda en dólares y con granos almacenados), dado que al ser un bien tranzado internacionalmente, se beneficia de las devaluaciones, tal cómo se puede ver en el gráfico siguiente.

Gráfico: Precio soja disponible MaTBA vs. dólar mayorista


La relación es clarísima, aunque ahora hay que analizar si conviene vender o esperar mayores devaluaciones. Algunos puntos ha tener en cuenta:

1- los contratos de febrero en dólares superan a los de marzo en alrededor de US$40 para los últimos días, tal como se ve en el gráfico que sigue. Para Mayo los valores esperados son unos dólares más bajos que para marzo.

                      Gráfico: Precio soja febrero MaTBA vs. Precio soja marzo MaTBA
 

2- El diferencia de precios entre MATBA y Chicago debería ser por lo menos un 35% que es la retención que cobra el gobierno. Actualemente esa diferencia es de alrededor del 30%, por debajo del 35% de las retenciones. Es decir, los compradores están pagando más para poder adquirir la mercadería.

3- En el año el dólar aumentó un 20% y la soja disponible casi un 31%, fruto del aumento del dólar más el aumento de la cotización derivado de mejores precios internacionales.

4- El gobierno ha implementado una medida que obliga a los bancos a vender dólares lo cual aumenta la oferta de divisas en el mercado, razón por la cual en los últimos días vimos una pequeña baja en la cotización oficial. Esta medida la van a implementar para los próximos 3 meses, empalmando con la entrada de la cosecha grusa. 

5- Las expectativas de precios internacionales son a la baja, consecuencia de las cosechas récords esperadas en el cono sur (especialemnte Brasil y Argentina)

Conclusión:
A priori parecería un buen momento para desprenderse de la cosecha vieja para aprovechar el diferencial de precios a favor y porque según el punto -4-, es problable -digo probable porque no se puede asegurar nada hoy por hoy- que mantengan el dólar a ese valor en este mes y quizás el próximo. 

Pero NO HAY QUE QUEDARSE EN PESOS. Es decir, si se vende hay que invertir urgente ese dinero. Las alternativas son: 
-compra anticipada de insumos (ventajas: descuento por compra de contado; desventaja: a menores precios los insumos en dólares son más baratos, así que un buen descuento sería cómo mínimo un 10%).
-inversión en el mercado de capitales: 
           --se puede pasar a instrumentos dollar linked que se mueven igual que el tipo de cambio oficial, de esa manera se elimina el riesgo de bajas de precio de la soja (ventaja: eliminación riesgo precio; desventaja: se incorpora riesgo de impago, que va a depender de quién sea el emisor).
           --compra de bonos dolarizados (ventaja: activo seguro; desventaja: riesgo de impago que depende de quién sea el emisor).
           --compra de dólares.

Y en cuanto a la financiación para la nueva campaña, algunos puntos a tener en cuenta:
- Actualmente la tasa de devaluación esperada y la tasa de interés están en valores cercanos. De todos modos, no sería conveniente quedarnos con deuda en dólares, dado que si se devalúa la moneda a mayor ritmo esa deuda se va a ajustar (y la soja también, por lo que tendríamos un efecto neutro); mientras que si nos quedamos con deuda en pesos, y aumenta la devaluación a mayor ritmo, el precio de la soja va a aumentar, mientras que la deuda no, por lo que vamos a necesitar vender menos soja para pagar esas deudas.   

viernes, 13 de diciembre de 2013

Empresa agropecuaria: ¿Cómo es el bono del Gobierno para incentivar la venta de soja?

En Agronegocios y economía hemos ido hablando sobre la situación de incertidumbre macro y la necesidad que presenta la empresa agropecuaria de "dólarizar" su producción dado que enfrenta costos en dólares (Incertidumbre cambiaria). Esto significa no vender su producción y luego tener que afrontar gastos que se ajustan por el tipo de cambio (¿vender hoy o vender mañana?).

Asimismo hemos comentado sobre los altos precios actuales de la soja vieja, en relación a los futuros de la próxima campaña. Entre ambas campañas, actualmente existe una diferencia de US$43/tn. La letra dollar linked que emitiría el BCRA es un instrumento que tiene un valor en dólares (por ejemplo US$100), pero que al momento del pago se pesifica al tipo de cambio oficial (al día de hoy recibiría $624,5, aproximadamente). Así ese instrumento estaría ajustado por el tipo de cambio, pero además, también pagaría un interés de 3,65% anual. Estas letras serían entregadas a cerealeras y tendrán una duración de 180 días, aunque podrán ser canceladas a partir del día 91 de su emisión. Los productores las podrían recibir como medio de pago de sus ventas y podrían utilizarlas para pagar a sus proveedores.

A priori, sin tener aún demasiadas certezas, es un instrumento a considerar. Las razones son las siguientes:
1- estarían garantizadas por el BCRA. 
2- permite aprovechar los precios actuales.
3- permite aprovechar la devaluación (más un premio).
4- disminuye el riesgo de tener el cereal guardado, ya sea por merma o por robos.
5- otorga espacio para el almacenamiento de la nueva campaña.

Pero lógicamente existen riesgos:
1- quién será el agente de pago y mediante qué medio.
2- uno se desprende de la mercadería.
3- no va a existir un mercado secundario donde comercializarlo (disminuye el margen de maniobra, porque para liquidarlo antes de los 91 días seguramente uno tenga que descontarlo o acordar con el proveedor ese margen de plazo).
4- se fija precio (sería como un forward) (a priori, como se comentó, el mercado -y los principales analistas- ven precios inferiores para la próxima campaña).

En conclusión, más allá de que aún no se hizo oficial cuál será la estructura final del instrumento, es importante ir conociendo estos instrumentos "dollar linked" y según como se defina, puede llegar a ser una alternativa atractiva para la empresa agropecuaria, dado que permitiría aprovechar los precios actuales y la devaluación, obteniendo un mayor valor de venta de los granos. Pero siempre va a ser mejor, si uno conoce su flujo de fondos y sabe cuando debe hacer erogaciones, para poder planificar con estos instrumentos.

Agrofinanzas y la retención de soja

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Empresa Agropecuaria, ¿ S.A., S.R.L, o Fideicomiso?

Por Mariano Monferini
versión original en: http://www.estudiomonferini.com.ar/

A la hora de comenzar un emprendimiento agropecuario, el primer punto que debemos estudiar es que figura jurídica vamos a utilizar para llevar a cabo dicho emprendimiento. En  esta oportunidad, las opciones que trataremos en este artículo son: la sociedad anomia (S.A.), la sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.) y el fideicomiso.

Regulada en la ley 19550, la sociedad anónima tiene las ventajas de resguardar el patrimonio de los accionistas de cualquier contingencia que pudiera tener la sociedad, pero es de importancia tener en cuenta que generalmente en los pequeños y medianos emprendimientos, los accionistas revisten la calidad de directores y en este caso se le puede extender la solidaridad en el aspecto impositivo tal como lo contempla el artículo 8 de la ley de procedimiento fiscal, como así también, en cuestiones del ámbito laboral, referidos a empleados en relación de dependencia.

La sociedad anónima al igual que las demás personas jurídicas tributa con la alícuota más alta de la escala del impuesto a las ganancias (35%), cosa que como veremos plantea una desventaja respecto al fideicomiso.

Otro aspecto a tener en cuenta es la necesidad de realizar los trámites pertinentes en el organismos de controlar, cuestión que lleva costos aparejados.

Siguiendo con las sociedades tenemos la sociedad de responsabilidad limitada, conocida como SRL. Es similar a la S.A. con la diferencia de que es menos flexible: como el socio gerente se encuentra designado en el contrato social, es de mayor complicación cambiarlo, a diferencia de la sociedad anónima que renueva sus autoridades cada 3 años por medio de actas. Esta desventaja trae aparejado una ventaja, la cual se evidencia en los menores costos que lleva su mantenimiento, ya que al no tener que renovar autoridades los trámites necesarios en el organismo de contralor son menores que en la S.A.

Entre S.A. y SRL, a mi entender la mejor opción es la S.A., tal vez un poco más costosa, pero más flexible.

Por último, desarrollaremos el fideicomiso, figura regulada en la ley 24.441. A diferencia de las sociedades mencionadas anteriormente en principio y sin perjuicio de cierta jurisprudencia, el fideicomiso no es una persona jurídica, pero a los fines impositivos si posee  CUIT propio.

No voy a tratar el fideicomiso financiero, solo voy a mencionar que para poder constituir un fideicomiso financiero es necesario contar con un fiduciario financiero, que es una entidad financiera o una sociedad especialmente autorizada por la Comisión Nacional de Valores (CNV),  estos fiduciarios cobran por sus servicios altos honorarios, y a menos que estemos pensando en hacer oferta de los certificados de participación lo que implicaría un proyecto más ambicioso, es mejor volver a nuestro humilde pero siempre practico fideicomiso agropecuario.

¿Pero qué es un fideicomiso?, bueno tomaré el artículo 1 de la ley que dice así: “Habrá fideicomiso cuando una persona (fiduciante) transmita la propiedad fiduciaria de bienes determinados a otra (fiduciario), quien se obliga a ejercerla en beneficio de quien se designe en el contrato (beneficiario), y a transmitirlo al cumplimiento de un plazo o condición al fiduciante, al beneficiario o al fideicomisario.”

Si bien el artículo menciona 4 personas, el fiduciante puede ser beneficiario y fideicomisario simultáneamente, pero lo que no puede ser es fiduciario.

Simplificando, necesito mínimo 2 personas, una que aporte los bienes y otra que los administre. El beneficiario y el fideicomisario pueden o no ser diferentes al fiduciante (los términos se usan en singular pero son válidos para el plural, beneficiarios, fiduciantes, fideicomisarios).

Este contrato cuenta con ventajas impositivas respecto a las sociedades mencionadas anteriormente, ya que si el fiduciante y beneficiario son la misma persona, el impuesto a las ganancias se paga en cabeza del beneficiario, lo que podría producir la utilización de una alícuota más baja del impuesto.

Otra ventaja es que el patrimonio de los participantes estaría todavía más protegido que en las sociedades por acciones y cuotas, visto que no está incluido en el artículo 8 de la ley 11683. También en el ámbito laboral posee una ventaja, a diferencia de las sociedades mencionadas anteriormente donde los directores son solidariamente responsables en los aspectos laborales y tienen que demostrar su inocencia, en el fideicomiso se debe demostrar la culpabilidad del fiduciario, es decir existe una diferencia de la carga de la prueba que no es menor.

La posibilidad de incorporar sobre la marcha a nuevos inversores de manera sencilla es otro de sus atractivos. Y el hecho de que no cuenta con un organismo que lo regule claramente lo hace menos costoso.

Para tener en cuenta: nuestra queridísima Administración Federal de Ingresos Públicos, aproximadamente día de por medio está sacando algún régimen de información nuevo para fideicomisos. Pienso que la flexibilidad, velocidad,  y la ausencia de un organismo de contralor produjeron que esta figura no sea de agrado al ente recaudador.

En resumen: ¿Qué elegiría yo?

Lo primero que haría seria descartar la SRL.

Después, bueno después depende…

Si mi intención es ir incorporando inversores para realizar el emprendimiento optaría por el fideicomiso, pero si mi objetivo es formar una empresa más cerrada y con vista al largo plazo mi opción sería la S.A.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Datos para conocer el sector agropecuario Argentino

Dado que en muchos casos es necesario una rápida sintetización del sector en algunos números para debatir con fundamentos en reuniones de negocios, en presentaciones de proyectos de inversión, en charlas con amigos, en la mesa los domingos, etc etc., les dejo un archivo donde voy subiendo algunos números generales como el Producto Bruto del Sector Agropecuario, cantidad de empleo registrado generado, nivel de exportaciones, producción física, entre otros.

Posteriormente voy a ir ampliando no solo las variables mostradas, sino también desagregando según las provincias más importantes (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) y actualizandolas cuando se presenten nuevos datos.

Debe hacer click en Monitor de agronegocios para acceder.

lunes, 21 de octubre de 2013

La empresa agropecuaria: incertidumbre económica y de precios para la campaña 2013/14

El sector agropecuario se enfrenta a un horizonte con mayor incertidumbre que las últimas campañas. Si bien el ciclo 2012-13 revirtió en parte los malos resultados de los años previos, no logró satisfacer dos frentes relevantes: por un lado, en dejar un perfil de humedad en el suelo satisfactorio para la presente campaña y por otro, en dar un alivio financiero a los empresarios agropecuarios.
Con este antecedente a cuesta -desfinanciación y escasez de agua-, la campaña 2013-14 arrancó con un baja superficie sembrada de trigo (3,4 millones de hectáreas), la cual además fue influida, como ya es costumbre, por las fuertes distorsiones que existen en el mercado del trigo. Este menor área, sumada a un clima que no ha sido favorable, ponen un manto de duda sobre el nivel de producción esperada de 12 millones de toneladas, despertando “miedos” sobre el aprovisionamiento del cereal para el próximo año, lo cual se refleja en el precio del contrato de diciembre (mes de cosecha) el cual saltó de 200 dólares la tonelada a fines de agosto a US$281 un mes después. A priori, sin autorizaciones para exportar, parecería que no habría inconvenientes para satisfacer el mercado doméstico, más allá de que la producción esté más cercana a los 10 millones (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), pero nuevamente vamos a abastecer en menor medida (o incluso no abastecer) a clientes importantes del exterior, especialmente Brasil. Como punto positivo para los productores, es que los precios internos, en caso de no mediar autorizaciones para la importación, van a volver a estar en línea con los externos (sin casi descontar las retenciones) o si la producción es aún menor, podrían ser superiores a los externos. Para aquel productor que tenga trigo en noviembre, debería aprovechar ese mes para venderlo y para después de diciembre, el que pueda mantenerlo podría ser una buena oportunidad para aprovechar mayores valores, por ejemplo a julio cotiza más de 35 US$ por encima.
Para los principales cultivos de verano, maíz y soja, el problema de escasez de agua en estos meses esta inclinando el área de siembra hacia la soja que presenta mayor flexibilidad frente a climas adversos. Además otras ventajas de sembrar la oleaginosa por sobre el cereal son: menor inversión inicial (alrededor de 150 dólares menos por hectárea) y menos distorsiones en la comercialización. De todas maneras, existen ciertos incentivos a la siembra de maíz: primero, los precios a abril y mayo de 2014 (momento de cosecha de los granos) favorecen al cereal dado que históricamente 1 kilo de soja ha permitido comprar 2,1 kilos de maíz, y para esa fecha la relación está cercana a 1,86; segundo, en ciertas zonas con rendimientos aproximados en maíz de 2,8 veces más altos que en soja, la rentabilidad tiende a favorecer al cereal. Resumiendo, la soja se mantiene como el grano para resguardo de valor en el cual confían los productores.
Analizando la tendencia de precios para los tres granos mencionados, la misma es bajista a nivel internacional en los próximos años -más allá de lo que acontezca en el mercado interno del trigo- lo cual genera dos puntos de vista que pueden ser independientes o bien vincularse. El primero de ellos es "preocupación" por la caída de las cotizaciones de los productos que vendo con costos que podrían llegar a ceder sólo en parte (vía menor precio de insumos directos); el segundo es "precaución", que idealmente sería conveniente que surja inmediatamente después del primero y que tenga mayor intensidad y sea el que domine el accionar. La preocupación en sí misma es una señal de alarma, pero si uno queda “quejándose” sin ningun accionar es imposible superarla o llegado el momento puede que sea tarde. Cuando uno empieza a pensar hacia adelante, empieza la etapa de preocupación, pero entendida positivamente como un plan proactivo para la adaptación al nuevo entorno.
Recién comenté que si los precios caen, los costos de los insumos directos también ceden, pero en una menor proporción, por lo que hay que ver que otras variables se pueden ajustar para mantener un determinado nivel de rentabilidad. Para poder llevar a cabo esa tarea, es necesario conocer la empresa, lo cual comprende entre otros atributos, poseer una estructura de costos por cultivos por hectárea, saber cuándo se deben hacer pagos (flujo de fondos presupuestado y realizado), determinar los gastos estructurales, es decir, generar información confiable que ayude a la toma de decisiones.
Por ejemplo, el principal costo de una empresa agropecuaria que arrienda tierras es el alquiler (alrededor de un 30-40% del costo de la hectárea implantada según el grano seleccionado), por lo que esa variable es crucial a la hora de los resultados del negocio, pero para poder determinar valores aceptables, es preciso conocer la empresa, es decir, mejorar la gestión económica-financiera para establecer si la negociación de los alquileres implica una caída en el monto fijo acordado, o la utilización de alternativas que comparten el riesgo con el propietario del campo.
Además en estos momentos de incertidumbre cambiaria, es necesario vincular los costos dolarizados con instrumentos que permitan que nuestra producción esté atada al dólar, para eliminar el riesgo de una devaluación. También es primordial analizar la conveniencia de retener producción o venderla e invertir ese dinero. Esto básicamente consiste en estimar el precio que obtendríamos en caso de vender la soja en el presente e invertir ese dinero, contra retener la soja y venderla en el futuro. Hoy por hoy, los indicadores muestran que los granos están en un buen precio en relación a la próxima campaña, siempre con el supuesto de que el clima acompañe y se alcancen producciones altas en el mundo. En vista de ello, en caso de decidir desprenderse de granos, lo que no hay que hacer es quedarse con pesos ”ociosos” (no necesarios). Alternativas posibles son: compra de insumos de contado (también se puede hacer a canje y aprovechar los beneficios fiscales), compra de bienes, compra de bonos dolarizados, compra de acciones, entre otros. La idea es posicionarse en activos que como mínimo cubran su valor real.
En conclusión, a pesar de que las tendencias de precios sean bajista hay que mejorar la gestión de su empresa para "afinar" los números y con ello mejorar su información para la toma de decisiones para ir aprovechando oportunidades de negocios que puedan ir surgiendo.

martes, 20 de agosto de 2013

Agrofinanzas (tres): La "trampa" de la tasa de interés real negativa

En Agronegocios y economía, hemos ido hablando sobre agrofinanzas y la importancia de conocer la empresa agropecuaria. Siguiendo sobre la temática, en este caso analizaremos la toma de créditos con tasas de interés inferiores a la tasa de inflación (verdadera).

En escenarios inflacionarios, siempre que la tasa de interés sea inferior a la tasa de inflación, se está en presencia de una tasa de interés real negativa. Es decir, los intereses aumentan menos que el índice de precios al consumidor (IPC), que es la medida que se utiliza comúnmente para estimar la inflación.
Sin embargo, la capacidad de "apropiarse" de esa renta generada vía inflación recae sobre aquellos negocios que tienen la posibilidad de ajustar sus precios de venta al ritmo del IPC (inflación), ejemplos de los cuales hay cientos en lo que respecta al comercio (pudiendo aumentar en una mayor o menor medida sus precios en relación a la inflación, según la sensibilidad de su demanda frente a variaciones de precios).
Claramente, aquellos sectores tomadores de precios, como ocurre con el sector agropecuario, donde la cotización a la cual se vende viene dada por los mercados, dependen de la tendencia del mismo para poder "beneficiarse", es decir, no tienen bajo control directo el incremento del precio al cual van a vender, lo cual puede llevar a esfuerzos mayores (tener que vender más granos, leche o animales) para poder afrontar las obligaciones.
En el siguiente cuadro se presenta un ejemplo (simplificado) aplicado al sector granario:

Un productor tomó un préstamo en julio de 2012 de $100.000, a una tasa del 15% a pagar en julio de 2013. Llegado este mes, debe abonar $115.000.
Entonces, dependiendo de los usos de ese dinero, se analizan formas de pago ¿cuáles son las alternativas de pago que presenta?
1- Si se utiliza para capital de trabajo, es necesario que la rentabilidad de la actividad a la cual se aplique sea superior a la tasa pagada (apalancamiento).
2- Pero si es utilizado para adquirir un bien de capital (tal como han sido las líneas que han otorgado los bancos, a través de la obligatoriedad de la Nación), es necesario analizar las alternativas existentes para la compra -después de haber analizado que el proyecto es viable económicamente-:
   - pago de contado (sin tomar crédito): Si suponemos que la máquina valía $100.000, el productor debería haber vendido 56,4 toneladas de soja para adquirirla (soja cotizaba a $1.772 la tonelada).
   - Vía crédito: obtuvo el crédito, y tiene que devolver a 1 año -julio 2013- $115.000. Durante ese año la soja cotizó con vaivenes, alcanzando valores de $2.000, pero en ese mes particular, la soja cotizó en $1.756, lo que le demandó al productor vender 65,5 toneladas de soja, un 16% más que si las hubiera vendedo al momento de sacar el crédito (es decir, aún superior a la tasa cobrada del 15%). Esto es lo que llamo "la trampa de la tasa de interés real negativa".
La pregunta que surge ante esta evidencia es: ¿está bien endeudarse con tasa de interés real negativa? y la respuesta es SI.
El verdadero problema para la empresa agropecuaria está en no disminuir el riesgo del precio. Dado que al tomar el crédito enfrenta un flujo de fondos conocido, existen varias alternativas para poder "apropiarse" de la renta que genera la inflación y no tener después que salir a vender una mayor porción de granos para poder pagar el crédito:
1- Al mismo momento de la obtención del crédito, vender la cosecha a la cotización del día. Posteriormente, invertir ese dinero en instrumentos (pueden ser cheques de pago diferidos, ON, cauciones, bonos, letras, etc; pensar en agrofinanzas!!) hasta la fecha de cancelación del crédito, siempre en tasas superiores al costo financiero total que le cobran desde el banco. De esa manera, la renta que obtenga por sobre la tasa de interés será una ganancia, que funcionaría como un incremento en el precio de la soja vendida (una explicación de este mecanismo se encuentra en este artículo -click-).
Ejemplo: Si las 56,4 toneladas vendidas que representan $100.000, se colocan a una tasa anual del 20%, se obtendría $20.000 de interés, contra los $15.000 que debería pagar. Esos $5.000 serían beneficio para el productor, y representarían: i) un ahorro de 2,82 toneladas de soja; ó ii)un precio de venta de $1.860,7
2- La segunda variante propuesta es similar, sólo que se deja a riesgo del productor cuando vender los granos. En este caso, puede ser que el productor espere que se incremente la cotización hasta llegar a un determinado valor y recién allí, volcarse a inversiones financieras.
La segunda alternativa es más riesgosa y se acerca más a la venta en el momento de la cancelación del crédito. 
Este ejercicio es conocido como "cobertura", y es fundamental en las agrofinanzas, dado que permite disminuir la incertidumbre frente a la volatilidad de los precios. La mayor dificultad de implementación surge de la posibilidad (dado que el clima en muchas casos no es comporta de la manera esperada) de que el precio obtenido de las inversiones financieras al momento de la cancelación sea inferior al que prime en el mercado al momento de cancelar el préstamo. En ese momento, el productor no aprecia esa diferencia negativa como el "seguro" por haber asegurado un precio determinado, sino que si no tiene incorporado –y aceptado- el concepto preciso de cobertura, lamentará la supuesta “pérdida”. Sin embargo, en el otro extremo -como el ejemplo citado-, se mostrará sumamente complacido si el precio fijado previamente es superior al del mercado de contado (En este link las proyecciones de precios para futuro). En vista de ello, es necesario aclarar que la cobertura tiene como objetivo principal la reducción del riesgo. Y para realizar una buena cobertura, es necesario conocer la estructura de costos de la empresa y los flujos de fondos del futuro (en este link una explicación de qué es planificar).

Es claro, que los agronegocios deben empezar a incorporar más elementos de las finanzas -agrofinanzas- para poder incrementar los resultados.