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miércoles, 18 de marzo de 2015

Retenciones segmentadas: lo bueno y lo malo

El día lunes 16/03 el gobierno lanzó el Programa de Estímulo a pequeños productores de granos (Programa) que consiste en una devolución de retenciones cobradas a productores de trigo, girasol, maíz y soja que producen hasta 700 toneladas.

Rápidamente, el programa consiste en un pago segmentado según los niveles de producción, creando invertevalos de 100 en 100, hasta las 700 toneladas. Los que producen hasta 100 toneladas, recibirán $450 anuales por tonelada, los que producen hasta 200 cobran $383, hasta 300 reciben $293, hasta 400 cobran $180, hasta 500 cobran $90, hasta 600 cobran $69 y hasta 700 cobran $45. El nivel de producción a considerar es el declarado en 2014.

El mecanismo de pago sería similar al CePaGa (devolución de retenciones del trigo) mediante transferencia bancaria los días 15 de cada mes, a partir de abril. Aunque cabe recordar que ambos programas son distintos en cuanto a su origen y fondeo: el primero fue un fideicomiso específico para el trigo que benefició a todos los productores y se anunció antes de la siembra del mismo; mientras que ahora es un fondo que crea directamente el Gobierno, que alcanza a más granos, pero que tiene un alcance limitado en cuanto a productores. 

¿Quiénes se beneficiarán? Según datos que aporta el ministerio, "Esta decisión del gobierno nacional tendrá un impacto positivo para el 80 por ciento del sector agropecuario, lo que alcanza a más de 46 mil pequeños y medianos productores" (estos datos no son de acceso público, por lo cual no se pueden chequar. Según el Censo Nacional Agropecuario, en el país existen alrededor de 160.000 Explotaciones Agropecuarias radicadas en provincias que siembran alguno de los cultivos implicados. Si bien este número está sobreestimado, si se podría dudar sobre el porcentaje de alcance). El rango de beneficiarios en cuanto a la cantidad de hectáreas sembradas puede variar ampliamente por el tema de la doble cosecha (cultivos sembrados en el mismo año en invierno y otros en verano), según los cultivos elegidos a la hora de la siembra y por la ubicación geográfica.

Puntos positivos:

  •  Se empieza a poner en agenda el tema de una necesaria rebaja de retenciones, frente al escenario actual de precios (hoy están a los mismos niveles que hace 5 años).
  • Algunos productores van a recibir fondos para aliviar algo de la situación actual de las empresas agropecuarias (dato importante para productores de los tamaños considerados).
Puntos negativos:
  • Anuncio a las apuradas: han pasado 2 días y no hay más información que lo que dijo la presidenta. Aún no está disponible en la secretaría de comercio el espacio para inscribirse al programa (o no lo encontré, lo cual implica que no es tan sencillo de hallar en la estructura de la página).
  • Nuevamente agrega más burocracia.
  • No se explicita de dónde surgen los valores que se van a devolver, que se presentan en la tabla:
  • No se tuvo en cuenta los diferentes rindes de los cultivos (situación: dos productores vecinos del sur de Córdoba que trabajan 100 has cada uno. Uno sembró 100 has de maíz y el otro 100 has de soja: el primero obtuvo 700 toneladas y el otro 250, el primero va a cobrar $31.500 y el segundo $73.250. Si bien este es un ejemplo extremo, no quita que los que sembraron en proporción más maíz en una misma área dónde otros productores sembraron soja o girasol, se verán perjudicados).
Conclusiones:
Es importante que se empiece a poner en agenda el tema de las retenciones frente al contexto actual de precios bajos que se va a mantener, por lo menos en todo 2015 y es probable que más aún. Hoy por hoy, frente lo estrechos de los márgenes todo dinero que ingresa a la empresa agropecuaria es una "bendición".

Pero esta medida tiene los problemas de no brindar suficiente información, es parcial, y puede llevar a que se produzcan inequidades severas (este punto que se refiere a la segmentación, hay que aclarar que no es sencillo de solucionar en este tipo de medidas).

Así que como conclusión, es una medida que va a beneficiar a un segmento de productores (por falta de datos, no puedo avalar que alcance al 80% de los productores, pero esos datos deben salir de las declaraciones que hacen los productores a AFIP y no son de acceso público), pero que no es definitivamente la mejor solución a la problemática del sector agropecuario porque es parcial, no modifica el régimen actual de retenciones, mejora la rentabilidad de aquellos a los que asiste, pero deja fuera a una gran cantidad de productores que también muestran el mismo problema de rentabilidad baja, nula o incluso negativa, debido a la inflación y la baja de precios internacionales. 





miércoles, 7 de enero de 2015

Otra vez el trigo en "problemas"

Decir que "otra vez" el trigo está en problemas, es simplificar el escenario. La verdadera frase es "otra vez metieron al trigo en problemas". Este desmanejo ya viene desde 2007 y tuvo tu pico de desconcierto, cuando en 2013 la tonelada de trigo llegó a valer US$ 400 la tonelada.

El gran problema de esta política es que no genera efectos positivos para el país en su totalidad, sino que transfiere renta desde los productores hacia el eslabón que puede comprar el trigo barato y después venderlo a un precio superior, especialmente los exportadores. Pero esto no es un acuse de recibo entre eslabones de una cadena (porque los exportadores también tienen que responder a arbitrariedades por parte del gobierno, como la exigencia de liquidar US$ 5.700 millones en el último trimestre del año, adelantando no solo ventas del año venidero, sino también el impuesto de las retenciones), lo que muestra es que las intervenciones estatales en los mercados son generalmente ineficientes y generan amplias arbitrariedades que perjudican generalmente al que posee menor poder de nogociación.

Efectos de estas políticas son conocidos:


  • Caída del área sembrada desde 6,3 millones en 2005 a 4,2 millones en la ultima campaña: eso implica US$ 600 millones menos en insumos y labores.
  • Caída promedio en la producción de 6,5 millones: eso implica en promedio US$1.300 millones menos por la exportación del grano en bruto por año. De los cuales cerca de US$300 millones irían al gobierno en concepto de retenciones. Además representa alrededor de 215.000 viajes menos de camión al puerto por año (esto supone que toda la producción se exportaría), lo que en promedio (y sumando otros gastos de comercialización) da un valor de US$175 millones de dólares que se dejan de generar por las malas políticas.
  • Las exportaciones de harina, que en parte habían sido favorecidas por "dumping" (los molinos conseguían el precio más barato que lo que debería valer) venían en aumento, pero debido a la escasez de trigo en 2013 cayeron a 279.692 toneladas, el registro más bajo según la serie que publica FAIM y que arranca en 2004.
  • Y demostrando la ineficiencia de la medida: el precio del pan aumentó desde el comienzo de la intervención alrededor del 900%.
Estos datos demuestran que la intervención priva a todos los eslabones de mejorar la eficiencia de la cadena, incluso al mismo gobierno. Por lo cual, más allá de que ya mucho se ha escrito, la eliminación de los cupos a la exportación para las cadenas agroindustriales es fundamental porque no genera ningún beneficio.

Y en lo que acontece a la actualidad, la brecha entre el precio externo y doméstico del trigo es del 40%, por lo cual, para aquel que tenga trigo, lo mejor va a ser esperar para venderlo, con la desventaja que este año viene llovedor, por lo que es un desafío para aquel que lo guarde en silobolsa. Frente a este escenario, los precios internacionales parecen mostrarse mantenidos en los valores actuales, pero cualquier mejora no se va a traducir de manera directa en un beneficio para el productor.

lunes, 21 de abril de 2014

Trigo, soja, maíz y qué ir vendiendo...

En la entrada previa (soja y dólar) planteábamos la necesidad que presenta el gobierno de devaluar en algún momento y la estrategia que lleva adelante de "impresivilidad cambiaria". Asimismo lo que decíamos era que es importante tener bajo control las deudas en dólares (cancelarlas o "calzarlas") y que había, de acuerdo a la postura frente al riesgo de cada productor, ciertos márgenes para especular, pero también oportunidades con los mercados de futuros. 

En el siguiente gráfico se aprecia como luego de los máximos de agosto de 2012, los precios de los granos comenzaron una tendencia decreciente (recordar que fue la peor sequía en EE.UU. de los últimos 56 años), sin embargo a partir de fin de 2013, esa tendencia pareció darse vuelta. Acá hay que destacar, por una cuestión de política monetaria de los EE.UU. el dólar frente a otras monedas se hizo más fuerte (con 1 dólar se compraba más de otras monedas) hasta septiembre y dado que los contratos están nominados en dólares, los precios tenían presión a la baja; pero posteriormente el dólar se depreció (1 dólar compraba menos de otras monedas) e influyó en la curva alcista que se ve en el gráfico (actualmente en relación al euro está en 1,389, de los valores más altos desde octubre de 2011, así que es probable que baje en los próximos meses, impactando en los precios)

Precios de Chicago para los primeros contratos

En cuanto al mercado interno, las diferencias con los mercados internacionales son inferiores a las retenciones, salvo para el caso de la soja. Es decir, el precio doméstico se obtiene de la siguiente manera: Pcio internacional menos retenciones (35% en soja, 23% en trigo y 20% en maíz) menos gastos de fobbing (manejos del puerto). Pero si uno hace la diferencia entre los precios internacionales y los domésticos (tomados a través del MaTBA), encuentra que en maíz el diferencial es de casi 10%, en trigo de 5% y en soja de 43,8%. Esto se puede ver en el gráfico siguiente. Claramente, el descuento que le hacen al productor por el precio de la soja en plena cosecha es alto (cuando en EE.UU se están observando los precios más altos en los últimos 10 meses), mientras que en los cereales, luce atractivo.

Diferencia de precios entre Chicago y MaTBA 

Un indicador para examinar que grano conviene vender es analizar los ratios de precios entre granos. Esta relación indican por ejemplo en "soja/maíz", cuantas unidades de soja puedo comprar con una de maíz y así para los demás ratios presentados. Dentro del cuadro, se muestra cuál es el comportamiento representativo de estos valores en los últimos 6 años.

Apoyando lo que marcaba el gráfico anterior, el gráfico siguiente muestra que el maíz y el trigo está en posiciones favorables frente a la soja. Esto surge de comparar el valor actual, con los del cuadro. Así para soja/trigo actual=0,77>cuadro=0,56  y para soja/maíz actual=0,57>cuadro=0,49.

Relaciones de precios disponibles
Nota: las relaciones se deben leer así: "soja/maíz"= por cada unidad de maíz, puedo comprar 0,49 unidades de soja.

En maíz es la relación más alta desde julio de 2013, sumado a que en EE.UU. la relación de stock es de la mejor de los últimos años. Por lo que sería bueno desprenderse del maíz viejo en primer lugar. Según los precios relativos del CBOT, los farmers norteamericanos tendrían más incentivos en sembrar soja, lo cual lleva a que los contratos de noviembre (soja y dólar) estén casi un 17% por debajo del contrato de mayo. Pero para esto aún falta, aunque cuando planteamos el tema de retener y especular, no es malo la compra de una opción para fijar un precio de mínima.

Por otro lado, el maíz viejo destinado al mercado comercial está casi completamente vendido lo que es comercial, por lo que es un incentivo a liquidar en abril lo que quede de la cosecha pasada (además se enfrenta a precios futuros más bajos). 

Mientras que en cuanto al trigo nuevo, existe un 49% vendido contra 85% (el año pasado los exportadores habían comprado a esta fecha un 60% más, por los errores de Moreno que había otorgado más permisos de exportación que los realmente disponibles (Porqué nos quedamos sin trigo en 2013). Para esta campaña el gobierno fue más cauto y había anunciado que se habría la exportación por 1,5 millones de toneladas, de las cuales hasta el momento solo han habilitado 1 millón, pero deberían estar pronto a habilitar las 500 adicionales y hasta podría ampliar el cupo en hasta 500 mil (probablemente un poco por debajo, y después de agosto). De todas maneras, de cumplirse esta ampliación, el sector exportador ya casi las tiene compradas, y la demanda se concentraría básicamente en la industria que aún tiene por comprar más de 1,6 millones de toneladas.

Ventas maíz viejo y trigo nuevo
Nota: X= exportación/exportable

En trigo, el mercado para la cosecha 2014-15 ya espera una recomposición de stocks internos, así que sería bueno ir vendiendo hasta antes de noviembre (hay una versión de que podrían eliminar las retenciones a los cereales, pero de tomar una medida de esta índole, seguramente la van a aplicar hacia una campaña para adelante).

Entonces como resumen, parece bueno desprenderse del maíz viejo durante el mes de abril y después ir vendiendo el trigo hasta antes de que entre la cosecha 2014-15, porque seguramente la superficie aumente y eso traiga un alivio a los holgados stocks argentinos. Y con respecto a la soja, mantenemos lo que dijimos en la entrada anterior (soja y dólar), pero siempre prefiriendo ir cubriendo parte de las ventas con opciones o futuros.

Ahora bien, para que el que venda para aprovechar los precios y no tenga deudas, algunas alternativas son: 

1- negociar con su banco la tasa para un plazo fijo antes de que bajen.
2- comprar bonos dolarizados o dólar linked (ajustas según el tipo de cambio)
3- ir a acciones (más arriesgado)
4- en este blog van a encontrar más información www.cartafinanciera.com/renta-fija/oportunidades-en-activos-argentinos-en-dolares/
5- ir adquiriendo insumos para la campaña que viene, aprovechando descuentos que puedan recibir por compra de contado.



viernes, 29 de noviembre de 2013

Agronegocios: ¿Qué va a pasar con el trigo, la harina y sus derivados?

La situación de escasez de trigo fue un evento extraordinario en 2013 (¿qué pasa en el mercado del trigo?), algo que no ocurría desde la década del '50 (se tuvo que importar durante la presidencia de Perón) y tuvo como principal causa las malas políticas aplicadas al sector (ROEs). Aún así, la falta de medidas claras para incentivar su siembra -más allá de un anuncio sobre las retenciones (Modificación en las retenciones al trigo) que posteriormente no se cumplió- ocasionaron que la producción estimada para la campaña 2013-14 alcance las 9,1 millones de toneladas (aunque el Minagri estima 8,8 millones), cuando hemos producido en el pasado casi 16 millones de toneladas.

Se debe aclarar que la producción estimada satisface la demanda interna, la cual se sitúa en alrededor de 7 millones de toneladas, y deja un resto para recomponer stocks y según la cifra que se elija, algo o nada para exportar. Pero el problema radica en el sistema impuesto de comercialización, dónde la exportación está sujeta a la autorización de ¿Moreno? (habrá que ver de quién ahora), lo cual no crea un comercio transparente. En esa línea, en lo que va de este año, sólo se han otorgado permisos para exportación cercanos a los 44.000 toneladas, de lo cual se pueden hacer dos escenarios: 1) optimista: "el gato se quemó con leche", así que están esperando a tener los datos de la producción para ver si alcanza para abrir exportación; 2) pesimista: se garantiza el trigo barato para molinos (perjudicando al productor) y los exportadores también lo compran barato a la espera de las autorizaciones. El escenario más probable es el 1), primero porque el estado necesita dólares (entonces en caso de haber trigo para el mdo interno, habilitaría algo de exportación), y segundo porque los productores que no estén apretados financieramente no van a vender a precios que no guarden relación con el mercado internacional (es decir, saben que hay poco trigo y no van a malvenderlo).

Ahora el tema complejo, es ver cómo reacciona la cadena de agronegocios del trigo en cuanto a la distribución de la renta. Es decir, a qué precio va a vender el productor el grano, a qué precio va a vender la harina el molino y a qué precio van a vender los productos farináceos las empresas. ¿Por qué surge este interrogante? porque cuando existen distorsiones de precios como ha pasado este año debido a la escasez del grano, la normalización va a implicar una "lucha" de intereses hasta que se vuelva a un estado "aceptable (o de equilibrio)".

El primer dato al comenzar la cosecha, es la fuerte baja de precios del trigo, aunque convergiendo a los valores internacionales. Sin embargo, el precio de la harina y de algunos de sus derivados cedieron pero en menor medida que el trigo. Este comportamiento es consecuencia de la pérdida de referencias relativas para ir bajando los precios y los comportamientos que pueda tener la demanda. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la molienda de septiembre fue la más baja desde 2002, y la de octubre la más baja desde 2006, es decir, el alza de precios parece haber disminuido la demanda de productos, por lo que hacia adelante este eslabón en la cadena va a influir y será referente para el reacomodamiento de los precios. Es de esperar que esta conducta se mantenga en diciembre y enero, y una vez que existan datos concretos de los niveles de trigo, se vaya normalizando (siempre y cuando el gobierno no habilite exportaciones por encima de la capacidad de exportación disponible). 

Por último, acerco una pequeña regresión para estimar el precio de la harina según los valores que alcance el trigo. Es un modelo muy simple pero que ha mostrado robustez en los resultados. El modelo sirve cómo guía para estimar los probables precios de la harina. Acá solo utilizo el costo del trigo, pero hay otros elementos que también influyen. A modo de ejemplo, a principio de año la tonelada de trigo interna se ubicaba entre US$220-250/tn y la bolsa de 50 kg de harina se vendía entre US$24-30, es decir, de volver a esos valores el trigo, la harina también debería seguirlo. Para acceder al cálculo del precio de la harina siga el siguiente enlace: Estimación del precio de la harina y presione la fecha que apunta hacia abajo en la barra gris para descargar el archivo y modificar los valores de las variables.

lunes, 21 de octubre de 2013

La empresa agropecuaria: incertidumbre económica y de precios para la campaña 2013/14

El sector agropecuario se enfrenta a un horizonte con mayor incertidumbre que las últimas campañas. Si bien el ciclo 2012-13 revirtió en parte los malos resultados de los años previos, no logró satisfacer dos frentes relevantes: por un lado, en dejar un perfil de humedad en el suelo satisfactorio para la presente campaña y por otro, en dar un alivio financiero a los empresarios agropecuarios.
Con este antecedente a cuesta -desfinanciación y escasez de agua-, la campaña 2013-14 arrancó con un baja superficie sembrada de trigo (3,4 millones de hectáreas), la cual además fue influida, como ya es costumbre, por las fuertes distorsiones que existen en el mercado del trigo. Este menor área, sumada a un clima que no ha sido favorable, ponen un manto de duda sobre el nivel de producción esperada de 12 millones de toneladas, despertando “miedos” sobre el aprovisionamiento del cereal para el próximo año, lo cual se refleja en el precio del contrato de diciembre (mes de cosecha) el cual saltó de 200 dólares la tonelada a fines de agosto a US$281 un mes después. A priori, sin autorizaciones para exportar, parecería que no habría inconvenientes para satisfacer el mercado doméstico, más allá de que la producción esté más cercana a los 10 millones (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), pero nuevamente vamos a abastecer en menor medida (o incluso no abastecer) a clientes importantes del exterior, especialmente Brasil. Como punto positivo para los productores, es que los precios internos, en caso de no mediar autorizaciones para la importación, van a volver a estar en línea con los externos (sin casi descontar las retenciones) o si la producción es aún menor, podrían ser superiores a los externos. Para aquel productor que tenga trigo en noviembre, debería aprovechar ese mes para venderlo y para después de diciembre, el que pueda mantenerlo podría ser una buena oportunidad para aprovechar mayores valores, por ejemplo a julio cotiza más de 35 US$ por encima.
Para los principales cultivos de verano, maíz y soja, el problema de escasez de agua en estos meses esta inclinando el área de siembra hacia la soja que presenta mayor flexibilidad frente a climas adversos. Además otras ventajas de sembrar la oleaginosa por sobre el cereal son: menor inversión inicial (alrededor de 150 dólares menos por hectárea) y menos distorsiones en la comercialización. De todas maneras, existen ciertos incentivos a la siembra de maíz: primero, los precios a abril y mayo de 2014 (momento de cosecha de los granos) favorecen al cereal dado que históricamente 1 kilo de soja ha permitido comprar 2,1 kilos de maíz, y para esa fecha la relación está cercana a 1,86; segundo, en ciertas zonas con rendimientos aproximados en maíz de 2,8 veces más altos que en soja, la rentabilidad tiende a favorecer al cereal. Resumiendo, la soja se mantiene como el grano para resguardo de valor en el cual confían los productores.
Analizando la tendencia de precios para los tres granos mencionados, la misma es bajista a nivel internacional en los próximos años -más allá de lo que acontezca en el mercado interno del trigo- lo cual genera dos puntos de vista que pueden ser independientes o bien vincularse. El primero de ellos es "preocupación" por la caída de las cotizaciones de los productos que vendo con costos que podrían llegar a ceder sólo en parte (vía menor precio de insumos directos); el segundo es "precaución", que idealmente sería conveniente que surja inmediatamente después del primero y que tenga mayor intensidad y sea el que domine el accionar. La preocupación en sí misma es una señal de alarma, pero si uno queda “quejándose” sin ningun accionar es imposible superarla o llegado el momento puede que sea tarde. Cuando uno empieza a pensar hacia adelante, empieza la etapa de preocupación, pero entendida positivamente como un plan proactivo para la adaptación al nuevo entorno.
Recién comenté que si los precios caen, los costos de los insumos directos también ceden, pero en una menor proporción, por lo que hay que ver que otras variables se pueden ajustar para mantener un determinado nivel de rentabilidad. Para poder llevar a cabo esa tarea, es necesario conocer la empresa, lo cual comprende entre otros atributos, poseer una estructura de costos por cultivos por hectárea, saber cuándo se deben hacer pagos (flujo de fondos presupuestado y realizado), determinar los gastos estructurales, es decir, generar información confiable que ayude a la toma de decisiones.
Por ejemplo, el principal costo de una empresa agropecuaria que arrienda tierras es el alquiler (alrededor de un 30-40% del costo de la hectárea implantada según el grano seleccionado), por lo que esa variable es crucial a la hora de los resultados del negocio, pero para poder determinar valores aceptables, es preciso conocer la empresa, es decir, mejorar la gestión económica-financiera para establecer si la negociación de los alquileres implica una caída en el monto fijo acordado, o la utilización de alternativas que comparten el riesgo con el propietario del campo.
Además en estos momentos de incertidumbre cambiaria, es necesario vincular los costos dolarizados con instrumentos que permitan que nuestra producción esté atada al dólar, para eliminar el riesgo de una devaluación. También es primordial analizar la conveniencia de retener producción o venderla e invertir ese dinero. Esto básicamente consiste en estimar el precio que obtendríamos en caso de vender la soja en el presente e invertir ese dinero, contra retener la soja y venderla en el futuro. Hoy por hoy, los indicadores muestran que los granos están en un buen precio en relación a la próxima campaña, siempre con el supuesto de que el clima acompañe y se alcancen producciones altas en el mundo. En vista de ello, en caso de decidir desprenderse de granos, lo que no hay que hacer es quedarse con pesos ”ociosos” (no necesarios). Alternativas posibles son: compra de insumos de contado (también se puede hacer a canje y aprovechar los beneficios fiscales), compra de bienes, compra de bonos dolarizados, compra de acciones, entre otros. La idea es posicionarse en activos que como mínimo cubran su valor real.
En conclusión, a pesar de que las tendencias de precios sean bajista hay que mejorar la gestión de su empresa para "afinar" los números y con ello mejorar su información para la toma de decisiones para ir aprovechando oportunidades de negocios que puedan ir surgiendo.

martes, 20 de agosto de 2013

Agrofinanzas (tres): La "trampa" de la tasa de interés real negativa

En Agronegocios y economía, hemos ido hablando sobre agrofinanzas y la importancia de conocer la empresa agropecuaria. Siguiendo sobre la temática, en este caso analizaremos la toma de créditos con tasas de interés inferiores a la tasa de inflación (verdadera).

En escenarios inflacionarios, siempre que la tasa de interés sea inferior a la tasa de inflación, se está en presencia de una tasa de interés real negativa. Es decir, los intereses aumentan menos que el índice de precios al consumidor (IPC), que es la medida que se utiliza comúnmente para estimar la inflación.
Sin embargo, la capacidad de "apropiarse" de esa renta generada vía inflación recae sobre aquellos negocios que tienen la posibilidad de ajustar sus precios de venta al ritmo del IPC (inflación), ejemplos de los cuales hay cientos en lo que respecta al comercio (pudiendo aumentar en una mayor o menor medida sus precios en relación a la inflación, según la sensibilidad de su demanda frente a variaciones de precios).
Claramente, aquellos sectores tomadores de precios, como ocurre con el sector agropecuario, donde la cotización a la cual se vende viene dada por los mercados, dependen de la tendencia del mismo para poder "beneficiarse", es decir, no tienen bajo control directo el incremento del precio al cual van a vender, lo cual puede llevar a esfuerzos mayores (tener que vender más granos, leche o animales) para poder afrontar las obligaciones.
En el siguiente cuadro se presenta un ejemplo (simplificado) aplicado al sector granario:

Un productor tomó un préstamo en julio de 2012 de $100.000, a una tasa del 15% a pagar en julio de 2013. Llegado este mes, debe abonar $115.000.
Entonces, dependiendo de los usos de ese dinero, se analizan formas de pago ¿cuáles son las alternativas de pago que presenta?
1- Si se utiliza para capital de trabajo, es necesario que la rentabilidad de la actividad a la cual se aplique sea superior a la tasa pagada (apalancamiento).
2- Pero si es utilizado para adquirir un bien de capital (tal como han sido las líneas que han otorgado los bancos, a través de la obligatoriedad de la Nación), es necesario analizar las alternativas existentes para la compra -después de haber analizado que el proyecto es viable económicamente-:
   - pago de contado (sin tomar crédito): Si suponemos que la máquina valía $100.000, el productor debería haber vendido 56,4 toneladas de soja para adquirirla (soja cotizaba a $1.772 la tonelada).
   - Vía crédito: obtuvo el crédito, y tiene que devolver a 1 año -julio 2013- $115.000. Durante ese año la soja cotizó con vaivenes, alcanzando valores de $2.000, pero en ese mes particular, la soja cotizó en $1.756, lo que le demandó al productor vender 65,5 toneladas de soja, un 16% más que si las hubiera vendedo al momento de sacar el crédito (es decir, aún superior a la tasa cobrada del 15%). Esto es lo que llamo "la trampa de la tasa de interés real negativa".
La pregunta que surge ante esta evidencia es: ¿está bien endeudarse con tasa de interés real negativa? y la respuesta es SI.
El verdadero problema para la empresa agropecuaria está en no disminuir el riesgo del precio. Dado que al tomar el crédito enfrenta un flujo de fondos conocido, existen varias alternativas para poder "apropiarse" de la renta que genera la inflación y no tener después que salir a vender una mayor porción de granos para poder pagar el crédito:
1- Al mismo momento de la obtención del crédito, vender la cosecha a la cotización del día. Posteriormente, invertir ese dinero en instrumentos (pueden ser cheques de pago diferidos, ON, cauciones, bonos, letras, etc; pensar en agrofinanzas!!) hasta la fecha de cancelación del crédito, siempre en tasas superiores al costo financiero total que le cobran desde el banco. De esa manera, la renta que obtenga por sobre la tasa de interés será una ganancia, que funcionaría como un incremento en el precio de la soja vendida (una explicación de este mecanismo se encuentra en este artículo -click-).
Ejemplo: Si las 56,4 toneladas vendidas que representan $100.000, se colocan a una tasa anual del 20%, se obtendría $20.000 de interés, contra los $15.000 que debería pagar. Esos $5.000 serían beneficio para el productor, y representarían: i) un ahorro de 2,82 toneladas de soja; ó ii)un precio de venta de $1.860,7
2- La segunda variante propuesta es similar, sólo que se deja a riesgo del productor cuando vender los granos. En este caso, puede ser que el productor espere que se incremente la cotización hasta llegar a un determinado valor y recién allí, volcarse a inversiones financieras.
La segunda alternativa es más riesgosa y se acerca más a la venta en el momento de la cancelación del crédito. 
Este ejercicio es conocido como "cobertura", y es fundamental en las agrofinanzas, dado que permite disminuir la incertidumbre frente a la volatilidad de los precios. La mayor dificultad de implementación surge de la posibilidad (dado que el clima en muchas casos no es comporta de la manera esperada) de que el precio obtenido de las inversiones financieras al momento de la cancelación sea inferior al que prime en el mercado al momento de cancelar el préstamo. En ese momento, el productor no aprecia esa diferencia negativa como el "seguro" por haber asegurado un precio determinado, sino que si no tiene incorporado –y aceptado- el concepto preciso de cobertura, lamentará la supuesta “pérdida”. Sin embargo, en el otro extremo -como el ejemplo citado-, se mostrará sumamente complacido si el precio fijado previamente es superior al del mercado de contado (En este link las proyecciones de precios para futuro). En vista de ello, es necesario aclarar que la cobertura tiene como objetivo principal la reducción del riesgo. Y para realizar una buena cobertura, es necesario conocer la estructura de costos de la empresa y los flujos de fondos del futuro (en este link una explicación de qué es planificar).

Es claro, que los agronegocios deben empezar a incorporar más elementos de las finanzas -agrofinanzas- para poder incrementar los resultados.

jueves, 30 de mayo de 2013

¿Qué pasa en el mercado del trigo?

Entender la actual situación del mercado triguero, implica no solo ver el "corto plazo" sino hacer un poco de "revisionismo" histórico. Responder a la preguntas ¿por qué el trigo cotiza más que la soja? y ¿nos estamos quedando sin trigo? implica analizar no solo la producción, industrialización y exportación de la última campaña, sino también de las anteriores.

Arrancando por el corto plazo, en la última campaña triguera se sembraron entre 3,1-3,4 millones de hectáreas (la más baja en la historia) y dado que las condiciones climáticas no fueron las mejores, el rendimiento nacional se ubicó en torno a los 2.900 kilogramos por hectárea, lo que da una producción de entre 9 y 9,8 millones de toneladas. Este nivel es bajo y se encuentra entre los peores registros de los últimos veinte años.

Ahora es preciso ver cuanto trigo es necesario en el país. En promedio, en los últimos cinco años se han destinado a molinería 6,3 millones de toneladas (a razón de 530 mil toneladas al mes)  con las cuales se producen alrededor de 4,7 millones de toneladas de harina (por cada tonelada de trigo, sale 0,75 tonelada de harina). Es decir, Argentina consume (transforma) 6,3 millones de trigo. Sin embargo, es pertinente aclarar que del total de harina producida, no todo se consume, sino que hay una parte que se exporta -la cual ha ido en aumento en los últimos años pasando del 14,8% del total de harina producida en 2005 al 20,6% en 2012. Este comportamiento sin dudas fue favorecido por las trabas del gobierno a la exportación del grano del trigo a través de lo que se conoce como ROEs (Registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior de productos agrícolas), lo cual generó bajos precio internos para el grano que los molinos aprovecharon (aunque también sufrieron congelamientos de precios, pero que al poder introducir elementos diferenciadores en las harinas pudieron  evitarlos en parte), lo cual incentivó un mayor consumo de harina per capita en el mercado doméstico, y a su vez, un crecimiento de la exportación. Sin embargo, la intervención gubernamental, desalentó a los productores a la producción de trigo, como quedó demostrado.

Teniendo en cuenta el monto destinado al consumo interno, el saldo exportable de la última campaña quedaría en 2,7 y 3,5 millones de toneladas. Bajo este escenario parecería no haber complicaciones hasta la próxima campaña porque el comercio exterior es manejado por el gobierno. Pero ante la fuerte escalada de precios, queda a la vista que la situación no es así, por lo que surge un interrogante sobre ¿quién tiene el trigo?

Para responder a esa pregunta, es necesario analizar un poco los dos últimos años de intervenciones del gobierno: en los años 2011 y 2012, hubo niveles de producción aceptables que generaron un saldo exportable aproximado de 9,6 y 7,8 millones, respectivamente. Frente a estos buenos resultados, el gobierno en 2011 aprobó 7,4 millones de toneladas para la exportación (lo cual permitió incrementar los stocks); pero en 2012 aprobó 12,2 millones (superior a los 7,8 millones de toneladas de saldo exportable), lo cual llevó a que se venda el stock existente que pasó de 5,1 millones de toneladas al inicio de la campaña, a 1,4 millones.

Es decir, el año previo el Estado pautó el incremento de ROE's con un objetivo fuerte que era incrementar la producción de trigo para captar más dólares de la exportación. Pero esa medida, claro está, no incentivó la siembra sino que produjó una fuerte caída en los stocks nacionales.

La cuestión que deriva en la situación actual, es que existen 5,3 millones de ROE's aprobados en 2012 que vencen entre junio y diciembre de este año, por lo que los exportadores el año pasado han comprado para abastecerse y poder cumplir sus obligaciones hoy. Frente a este panorama, durante 2013 solo se han aprobado 34.760 toneladas.

Entonces, ¿cómo se distribuyen las compras de la actual campaña? Según datos al 15 de mayo, en total se han comprado 7,3 millones de toneladas, de las cuales 5 millones han sido por parte de la exportación y 2,3 millones por la industria. Entonces, estaría quedando en manos de los productores aproximadamente 2 millones de toneladas. 

En vista de estos números, los 2,3 millones comprados por la industria alcanzarían -según el ritmo de molienda promedio de 2013 de 465.279 toneladas al mes, inferior al de los últimos 5 años- para 5 meses. Es decir, por la fecha de los datos publicados, la molinería estaría con insumos aproximados para  menos de un mes más de molienda. Este hecho responde a la primer pregunta del artículo ¿por qué el trigo cotiza más que la soja?, básicamente porque la industria no tiene insumos por lo que salen a ofrecer mayores precios. 

Pero para responder a la segunda pregunta ¿nos estamos quedando sin trigo?, es necesario hacer un cálculo adicional. Si los productores venden los 2 millones aproximados que tienen en sus manos, habría volumen para 4 meses y medio, por lo que si consideramos que los molinos tienen trigo hasta fines de junio y  esos meses que se agregan con lo que vendan los productores, en noviembre la disponibilidad de trigo estaría en duda

Las tres alternativas que posee el gobierno (que algunas se van a utilizar de manera conjunta) es utilizar la coerción y obligar a los exportadores a vender localmente parte de las 2 millones de toneladas que aún tienen sin embarcar; restringir las exportaciones de harina (aunque aún ahi necesitaría de la venta de trigo de los exportadores); o, importar trigo (a los precios actuales, se estaría consiguiendo trigo de afuera más barato que el interno). Lo más probable es que el gobierno avance en una mezcla de las dos primeras medidas.

Entonces, analizado el panorama de que existe trigo y que de mediar las "políticas" necesarias no se produciría desabastecimiento, el otro factor a tener el cuenta es el precio que se va a pagar por el. Probablemente hasta que se establezcan cuál será el camino a seguir por el gobierno, los precios sigan altos para poder acceder a la materia prima. Recién se estaría descomprimiendo la situación cuando empiece a entrar la nueva cosecha en diciembre, siempre que no medie alguna política de control de precios del Estado.

Este caso, sumado al ya conocido de la carne bovina, demuestra lo que pueden provocar las malas intervenciones en determinados mercados. Vale tener en cuenta que el reintegro de las retenciones al trigo a los productores a través del fideicomiso (Detalles del fideicomiso para el trigoRepercusión para el productor de la devolución) fue una medida pensada más desde la óptica de la necesidad de dólares (y caja), que de la necesidad de trigo, porque de haber primado la segunda opción la medida hubiera sido más directa para generar un mayor incentivo en los productores dado que la intención de siembra para la campaña que está arrancando es de 3,9 millones, si bien superior a su antecesora, aún bajo en relación al histórico.