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lunes, 25 de agosto de 2014

Cómo afecta el default al agro

Las últimas noticias que le ha tocado enfrentar a Argentina y especialmente al agro no han sido beneficiosas. El 31 de julio Argentina entró en default selectivo (los tenedores de un bono no recibieron el pago de intereses que les correspondía) y desde mediados de junio el precio internacional del principal producto agrícola del país -soja- tuvo el peor rally bajista desde 1982. El precio es el más bajo desde mediados de diciembre de 2011. 



La diferencia es que en esa campaña, posteriormente se registró la peor sequía en EE.UU de los últimos 56 años, mientras que en la actualidad las perspectivas climáticas son alentadoras. El USDA (Ministerio de agricultura de EE.UU) prevé una cosecha récord de casi 104 millones de toneladas en Estados Unidos, y a la fecha el 71% de los cultivos muestran un estado de bueno a excelente. Además, analistas coinciden en que hacia el final del año generalmente se dan los precios más bajos en los mercados de EE.UU. 

Dentro del mercado interno, si se analizan la diferencia entre los contratos de agosto y noviembre el diferencial de precios es casi nula y se mantiene en valores cercanos a los 290 US$/tn.

Con este escenario de precios (sobre rentabilidad vamos a verlo en otro artículo así no se hace muy largo) y esta coyuntura económica, se pueden ir sacando algunas ideas a tener en cuenta para lo que resta del año:

1- en cuanto a precios, muchos analistas coinciden en que hoy por hoy no hay muchos elementos alcistas en el mundo (básicamente recaen sobre lo que pueda hacer la demanda, destacando el rol de China), pero los precios futuros de 2015 se mantienen en estos mismos valores.

2- la situación macroeconómica nacional por no haber arreglado con los fondos, y por ende de eliminar la posibilidad de acceder a la financiación internacional, va a generar (y agravar) 3 impactos directos: 

         2.1) mayor presión sobre el dólar oficial (y paralelo): las reservas son escasas y se destinan a pagar deuda; el único sector que ingresa dólares es el agroindustrial (y verifica precios internacionales a la baja) y este año se está verificando una saldo comercial que es el más bajo desde 2001. Esto obliga a: i) llevar a cabo devaluaciones para aumentar lo que se conoce como "competitividad cambiaria" para incentivar más exportaciones y a su vez desincentivar importaciones y viajes al exterior; ii) sumado al encarecimiento de las importaciones, aumentan las restricciones en las cantidades importadas, lo cual le pega directamente al nivel de actividad. En las últimas semanas se siguió el mismo patrón progresivo de devaluaciones del año pasado (lo cual quedó demostrado que no sirvió), pero como inversor privado hay que monitorear si va a ser esa la estrategia o si van a seguir con una estrategia de "sorpresa" (por ejemplo, devaluación consecutiva de 5 días; freno por un tiempo y vuelta a devaluar, etc).

      2.2) mayor nivel de inflación: piense ud en el año 2009. Año recesivo (la economía cayó en torno al 4%, según Orlando Ferreres), pero la inflación se había "planchado" en niveles de 14% (Estadísticas de Santa Fe); este año la economía cae 1,1% en relación a 2013, pero la inflación acumulada a uno año está en el 38% (Elypsis), muy por encima del 28% del año anterior (Estadísticas de San Luis). Es decir, este año la caída en la actividad, no frenó la inflación, sino que aumentó. Esto se puede explicar por: devaluación, mayor emisión de dinero para financiar al Gobierno, y la incertidumbre económica lleva a que en muchos casos se ajusten precios por el único factor de no saber que pasará. A esto, hay que sumarle que el Estado llevó a cabo una ampliación de presupuesto de $200.000 millones, que mayoritariamente va a ser financiado con emisión.

     2.3) problemas de financiamiento público y privado: como se mencionó, Argentina tiene cerrado el financiamiento externo, pero ahora bajo esta situación lleva a que el financiamiento a empresas (por ejemplo prefinanciación de exportaciones) sea más escaso y más caro. Esto se traduce en que internamente el gobierno y las empresas se disputen los recursos existentes, también a un precio mayor (una tasa de interés más alta).

Entonces, cómo afecta esto al sector agropecuario. Mediante datos del Ministerio de Agricultura se estima que aún quedan por vender alrededor de 24 millones de toneladas, las devaluaciones van a ir incrementando el valor en pesos del grano (aunque no en dólares). Es decir, si se supone que el precio en dólares se va a mantener como marcan los mercados de futuros (o si se asegura un precio vía contratos de futuros u opciones), el rendimiento que se obtendrá por retener granos va a estar dato por el ritmo de devaluación. 

Para aquellos que tengan el grano como capital de trabajo, una alternativa posible es retenerla para llegado el momento comprar insumos. Para los que tengan un excedente, todo depende de cómo tengan armada su cartera de inversiones, la soja es un activo dolarizado (nos cubre contra las devaluaciones), pero no genera renta. Cómo todos los analista recomiendan, hoy por hoy es necesario dolarizar parte de la cartera, para ello existen diferentes alternativas. Pero también existen otras alternativas interesantes de inversión  que pueden ser útiles analizar (http://www.cartafinanciera.com/renta-fija/bonos-argentinos-alternativas-y-resultados/). 

Lo que si hay que tener presente que pasarse de soja a otro activo deja abierta una ventana de 7 días hábiles, 10 días en recibir el pago (en promedio) menos 3 días que tenemos para pagar una compra en el mercado de capitales (en caso de utilizar esa vía), que nos puede jugar en contra si el Banco Central sigue con la misma política de devaluación de la semana pasada (14 centavos en 4 días). Así que a la hora de buscar algún activo dolarizado para pasarse, tener en cuenta que el mercado cambiario esté relativamente en calma (cómo eso es algo muy dificil de predecir, hay que ir viendo las oportunidades que se van presentando).

lunes, 21 de abril de 2014

Trigo, soja, maíz y qué ir vendiendo...

En la entrada previa (soja y dólar) planteábamos la necesidad que presenta el gobierno de devaluar en algún momento y la estrategia que lleva adelante de "impresivilidad cambiaria". Asimismo lo que decíamos era que es importante tener bajo control las deudas en dólares (cancelarlas o "calzarlas") y que había, de acuerdo a la postura frente al riesgo de cada productor, ciertos márgenes para especular, pero también oportunidades con los mercados de futuros. 

En el siguiente gráfico se aprecia como luego de los máximos de agosto de 2012, los precios de los granos comenzaron una tendencia decreciente (recordar que fue la peor sequía en EE.UU. de los últimos 56 años), sin embargo a partir de fin de 2013, esa tendencia pareció darse vuelta. Acá hay que destacar, por una cuestión de política monetaria de los EE.UU. el dólar frente a otras monedas se hizo más fuerte (con 1 dólar se compraba más de otras monedas) hasta septiembre y dado que los contratos están nominados en dólares, los precios tenían presión a la baja; pero posteriormente el dólar se depreció (1 dólar compraba menos de otras monedas) e influyó en la curva alcista que se ve en el gráfico (actualmente en relación al euro está en 1,389, de los valores más altos desde octubre de 2011, así que es probable que baje en los próximos meses, impactando en los precios)

Precios de Chicago para los primeros contratos

En cuanto al mercado interno, las diferencias con los mercados internacionales son inferiores a las retenciones, salvo para el caso de la soja. Es decir, el precio doméstico se obtiene de la siguiente manera: Pcio internacional menos retenciones (35% en soja, 23% en trigo y 20% en maíz) menos gastos de fobbing (manejos del puerto). Pero si uno hace la diferencia entre los precios internacionales y los domésticos (tomados a través del MaTBA), encuentra que en maíz el diferencial es de casi 10%, en trigo de 5% y en soja de 43,8%. Esto se puede ver en el gráfico siguiente. Claramente, el descuento que le hacen al productor por el precio de la soja en plena cosecha es alto (cuando en EE.UU se están observando los precios más altos en los últimos 10 meses), mientras que en los cereales, luce atractivo.

Diferencia de precios entre Chicago y MaTBA 

Un indicador para examinar que grano conviene vender es analizar los ratios de precios entre granos. Esta relación indican por ejemplo en "soja/maíz", cuantas unidades de soja puedo comprar con una de maíz y así para los demás ratios presentados. Dentro del cuadro, se muestra cuál es el comportamiento representativo de estos valores en los últimos 6 años.

Apoyando lo que marcaba el gráfico anterior, el gráfico siguiente muestra que el maíz y el trigo está en posiciones favorables frente a la soja. Esto surge de comparar el valor actual, con los del cuadro. Así para soja/trigo actual=0,77>cuadro=0,56  y para soja/maíz actual=0,57>cuadro=0,49.

Relaciones de precios disponibles
Nota: las relaciones se deben leer así: "soja/maíz"= por cada unidad de maíz, puedo comprar 0,49 unidades de soja.

En maíz es la relación más alta desde julio de 2013, sumado a que en EE.UU. la relación de stock es de la mejor de los últimos años. Por lo que sería bueno desprenderse del maíz viejo en primer lugar. Según los precios relativos del CBOT, los farmers norteamericanos tendrían más incentivos en sembrar soja, lo cual lleva a que los contratos de noviembre (soja y dólar) estén casi un 17% por debajo del contrato de mayo. Pero para esto aún falta, aunque cuando planteamos el tema de retener y especular, no es malo la compra de una opción para fijar un precio de mínima.

Por otro lado, el maíz viejo destinado al mercado comercial está casi completamente vendido lo que es comercial, por lo que es un incentivo a liquidar en abril lo que quede de la cosecha pasada (además se enfrenta a precios futuros más bajos). 

Mientras que en cuanto al trigo nuevo, existe un 49% vendido contra 85% (el año pasado los exportadores habían comprado a esta fecha un 60% más, por los errores de Moreno que había otorgado más permisos de exportación que los realmente disponibles (Porqué nos quedamos sin trigo en 2013). Para esta campaña el gobierno fue más cauto y había anunciado que se habría la exportación por 1,5 millones de toneladas, de las cuales hasta el momento solo han habilitado 1 millón, pero deberían estar pronto a habilitar las 500 adicionales y hasta podría ampliar el cupo en hasta 500 mil (probablemente un poco por debajo, y después de agosto). De todas maneras, de cumplirse esta ampliación, el sector exportador ya casi las tiene compradas, y la demanda se concentraría básicamente en la industria que aún tiene por comprar más de 1,6 millones de toneladas.

Ventas maíz viejo y trigo nuevo
Nota: X= exportación/exportable

En trigo, el mercado para la cosecha 2014-15 ya espera una recomposición de stocks internos, así que sería bueno ir vendiendo hasta antes de noviembre (hay una versión de que podrían eliminar las retenciones a los cereales, pero de tomar una medida de esta índole, seguramente la van a aplicar hacia una campaña para adelante).

Entonces como resumen, parece bueno desprenderse del maíz viejo durante el mes de abril y después ir vendiendo el trigo hasta antes de que entre la cosecha 2014-15, porque seguramente la superficie aumente y eso traiga un alivio a los holgados stocks argentinos. Y con respecto a la soja, mantenemos lo que dijimos en la entrada anterior (soja y dólar), pero siempre prefiriendo ir cubriendo parte de las ventas con opciones o futuros.

Ahora bien, para que el que venda para aprovechar los precios y no tenga deudas, algunas alternativas son: 

1- negociar con su banco la tasa para un plazo fijo antes de que bajen.
2- comprar bonos dolarizados o dólar linked (ajustas según el tipo de cambio)
3- ir a acciones (más arriesgado)
4- en este blog van a encontrar más información www.cartafinanciera.com/renta-fija/oportunidades-en-activos-argentinos-en-dolares/
5- ir adquiriendo insumos para la campaña que viene, aprovechando descuentos que puedan recibir por compra de contado.



martes, 15 de abril de 2014

Qué va a pasar con el dólar y la cosecha de soja

La devaluación de enero y la "fijación" de un tipo de cambio en torno a $8 desde entonces, ha traído una calma aparente en las personas y empresas. Pero lo que ha hecho el gobierno, es ganar tiempo de "tranquilidad económica", para ir tratando de ajustar otras variables (más que nada en lo que respecta al frente fiscal) que son insostenibles y que han llevado las reservas por debajo de US$27.000 millones. 

Se podría decir que el tiempo ganado se prolongará hasta que la competitividad llegué a los niveles pre devaluación, que según especialistas podría llegar en el tercer trimestre, y significaría que el nivel de inflación empató la devaluación de enero, o sea, que estamos en la misma situación que a comienzos de 2014. 

Frente a este panorama, se ha divulgado en los últimos días que se va a seguir una política de imprevisibilidad del tipo de cambio, esto es, se va a hacer algo con el tipo de cambio, pero no de manera progresiva y escalonada como fue el año pasado, sino más al "estilo enero", de un golpe y sorpresivo. Por otro lado, se espera que esa depreciación sin aviso sumada a la acumulada hasta el momento, esté en línea con la inflación y las tasas de interés. De cumplirse este supuesto, la devaluación en lo que resta del año se ubicaría entre un 10-15%, totalizando alrededor de un 33-35%. Hay rumores de que podría ser en julio-agosto cuando la entrada de divisas del agro comienza a aflojar, pero son solo rumores.

Pero dentro de este escenario de imprevisibilidad del tipo de cambio, el sector agropecuario posee la ventaja que el bien que vende está dolarizado, aunque como desventaja, también una parte de los insumos que utiliza. Por ello, como primer medida relevante, es no quedarse con deudas en dólares como había comentado en una nota de febrero (Artículo febrero) o la otra alternativa, es estimar la totalidad de la deuda en dólares y elegir alguna cobertura (la más fácil son los contratos forward) para saldar las deudas en dólares y no quedar expuestos a modificaciones del tipo de cambio que luego nos puedan demandar más granos para pagar deudas. 

Posteriormente, hay que analizar los mercados y los precios disponibles y futuros para empezar a tomar decisiones en base a la planificación que hayamos hecho (Porqué es importante planificar).

El mercado internacional muestra menores precios para adelante, marcadamente a partir de agosto que es cuando a definirse el rendimiento de los cultivos en EE.UU. En el Gráfico siguiente se aprecia el rally alcista de precios de la soja en 2014 y como se amplió la brecha entre el precio de mayo y de noviembre; mientras que en el período analizado el precio a mayo creció casi un 17%, a noviembre aumentó un 11,3%. Este comportamiento tiene como uno de los principales sustentos el aumento de la relación stock/consumo mundial de 11,65% a 12,9%, aunque para EE.UU. se espera que se reduzca de 3,95% a 3,79%. Como se ve en este último número, el stock sigue siendo bajo, por lo que es preciso seguir de cerca las condiciones de este cultivo en el país del norte porque cualquier problema en la producción complicaría su abastecimiento.

                                                    Precio de soja CBOT- Contratos 2014

En cuanto a los precios futuros de soja en el mercado local, en el Gráfico siguiente se ven los valores a mayo y noviembre de este año. Se aprecia además del fuerte incremento desde fines de enero, como el valor a noviembre se encuentra siempre por encima del de mayo. Así todo, si se compara los contratos a mayo del CBOT y el MATba el diferencial asciende a alrededor del 40% (>35% de retenciones), mientras que a noviembre el diferencial es de 28%. Otro aspecto clave, es que los fondos están comprados en Chicago, es decir, que esperan que los precios aumenten a futuro.

Precio de soja MatBa - Contrato mayo 2014 vs noviembre 2014


En base al análisis precedente, se ve que internamente se espera un precio superior a noviembre y una posible devaluación en algún momento del año. Esto genera un incentivo a esperar para vender, ya sea por mayores precios en dólares y/o en pesos. Quizás un reflejo de ello es que hasta el momento se lleva vendido un 19,4% de la soja de la campaña nueva, contra un 23,9% que se registraba en la misma fecha pero del año pasado.

Entonces, en vista de este escenario, una alternativa para con los granos es ir vendiendo para cubrir los gastos y vivir (eliminando las deudas en dólares o contratar contratos de futuros por el valor de la deuda en dólares para eliminar el riesgo cambiario, aunque ahi quedan los días entre los cuales recibimos el dinero y fijamos el dólar para pagar los insumos); y con el remanente: i) especular con una suba de precios externa que traccione los precios internos (es un escenario con probabilidad media que se de, aunque  falta aún definir la cosecha sudamericana y ver como arranca la siembra en EE.UU.); ii) ir fijando contratos a largo plazo, justificado en el hecho de que el diferencial de precios entre ambos mercados hoy por hoy es bajo y esperar que la devaluación caiga durante la vigencia de los contratos (estrategia conservadora); iii) algo más sofisticado, comprar puts para fijar precios mínimos de ventas.