domingo, 9 de febrero de 2014

Empresa Agropecuaria: ¿Vender o no vender soja con el dólar a $8?

La devaluación inesperada de los días 23 y 24 de enero, que elevaron el precio del dólar un 16% en relación a los días previos, exacerbó las dudas sobre el futuro de la economía y aumentó las expectativas de devaluación. Esto favoreció el precio de la soja (y la rentabilidad de todos aquellos productores sin deuda en dólares y con granos almacenados), dado que al ser un bien tranzado internacionalmente, se beneficia de las devaluaciones, tal cómo se puede ver en el gráfico siguiente.

Gráfico: Precio soja disponible MaTBA vs. dólar mayorista


La relación es clarísima, aunque ahora hay que analizar si conviene vender o esperar mayores devaluaciones. Algunos puntos ha tener en cuenta:

1- los contratos de febrero en dólares superan a los de marzo en alrededor de US$40 para los últimos días, tal como se ve en el gráfico que sigue. Para Mayo los valores esperados son unos dólares más bajos que para marzo.

                      Gráfico: Precio soja febrero MaTBA vs. Precio soja marzo MaTBA
 

2- El diferencia de precios entre MATBA y Chicago debería ser por lo menos un 35% que es la retención que cobra el gobierno. Actualemente esa diferencia es de alrededor del 30%, por debajo del 35% de las retenciones. Es decir, los compradores están pagando más para poder adquirir la mercadería.

3- En el año el dólar aumentó un 20% y la soja disponible casi un 31%, fruto del aumento del dólar más el aumento de la cotización derivado de mejores precios internacionales.

4- El gobierno ha implementado una medida que obliga a los bancos a vender dólares lo cual aumenta la oferta de divisas en el mercado, razón por la cual en los últimos días vimos una pequeña baja en la cotización oficial. Esta medida la van a implementar para los próximos 3 meses, empalmando con la entrada de la cosecha grusa. 

5- Las expectativas de precios internacionales son a la baja, consecuencia de las cosechas récords esperadas en el cono sur (especialemnte Brasil y Argentina)

Conclusión:
A priori parecería un buen momento para desprenderse de la cosecha vieja para aprovechar el diferencial de precios a favor y porque según el punto -4-, es problable -digo probable porque no se puede asegurar nada hoy por hoy- que mantengan el dólar a ese valor en este mes y quizás el próximo. 

Pero NO HAY QUE QUEDARSE EN PESOS. Es decir, si se vende hay que invertir urgente ese dinero. Las alternativas son: 
-compra anticipada de insumos (ventajas: descuento por compra de contado; desventaja: a menores precios los insumos en dólares son más baratos, así que un buen descuento sería cómo mínimo un 10%).
-inversión en el mercado de capitales: 
           --se puede pasar a instrumentos dollar linked que se mueven igual que el tipo de cambio oficial, de esa manera se elimina el riesgo de bajas de precio de la soja (ventaja: eliminación riesgo precio; desventaja: se incorpora riesgo de impago, que va a depender de quién sea el emisor).
           --compra de bonos dolarizados (ventaja: activo seguro; desventaja: riesgo de impago que depende de quién sea el emisor).
           --compra de dólares.

Y en cuanto a la financiación para la nueva campaña, algunos puntos a tener en cuenta:
- Actualmente la tasa de devaluación esperada y la tasa de interés están en valores cercanos. De todos modos, no sería conveniente quedarnos con deuda en dólares, dado que si se devalúa la moneda a mayor ritmo esa deuda se va a ajustar (y la soja también, por lo que tendríamos un efecto neutro); mientras que si nos quedamos con deuda en pesos, y aumenta la devaluación a mayor ritmo, el precio de la soja va a aumentar, mientras que la deuda no, por lo que vamos a necesitar vender menos soja para pagar esas deudas.   

viernes, 13 de diciembre de 2013

Empresa agropecuaria: ¿Cómo es el bono del Gobierno para incentivar la venta de soja?

En Agronegocios y economía hemos ido hablando sobre la situación de incertidumbre macro y la necesidad que presenta la empresa agropecuaria de "dólarizar" su producción dado que enfrenta costos en dólares (Incertidumbre cambiaria). Esto significa no vender su producción y luego tener que afrontar gastos que se ajustan por el tipo de cambio (¿vender hoy o vender mañana?).

Asimismo hemos comentado sobre los altos precios actuales de la soja vieja, en relación a los futuros de la próxima campaña. Entre ambas campañas, actualmente existe una diferencia de US$43/tn. La letra dollar linked que emitiría el BCRA es un instrumento que tiene un valor en dólares (por ejemplo US$100), pero que al momento del pago se pesifica al tipo de cambio oficial (al día de hoy recibiría $624,5, aproximadamente). Así ese instrumento estaría ajustado por el tipo de cambio, pero además, también pagaría un interés de 3,65% anual. Estas letras serían entregadas a cerealeras y tendrán una duración de 180 días, aunque podrán ser canceladas a partir del día 91 de su emisión. Los productores las podrían recibir como medio de pago de sus ventas y podrían utilizarlas para pagar a sus proveedores.

A priori, sin tener aún demasiadas certezas, es un instrumento a considerar. Las razones son las siguientes:
1- estarían garantizadas por el BCRA. 
2- permite aprovechar los precios actuales.
3- permite aprovechar la devaluación (más un premio).
4- disminuye el riesgo de tener el cereal guardado, ya sea por merma o por robos.
5- otorga espacio para el almacenamiento de la nueva campaña.

Pero lógicamente existen riesgos:
1- quién será el agente de pago y mediante qué medio.
2- uno se desprende de la mercadería.
3- no va a existir un mercado secundario donde comercializarlo (disminuye el margen de maniobra, porque para liquidarlo antes de los 91 días seguramente uno tenga que descontarlo o acordar con el proveedor ese margen de plazo).
4- se fija precio (sería como un forward) (a priori, como se comentó, el mercado -y los principales analistas- ven precios inferiores para la próxima campaña).

En conclusión, más allá de que aún no se hizo oficial cuál será la estructura final del instrumento, es importante ir conociendo estos instrumentos "dollar linked" y según como se defina, puede llegar a ser una alternativa atractiva para la empresa agropecuaria, dado que permitiría aprovechar los precios actuales y la devaluación, obteniendo un mayor valor de venta de los granos. Pero siempre va a ser mejor, si uno conoce su flujo de fondos y sabe cuando debe hacer erogaciones, para poder planificar con estos instrumentos.

Agrofinanzas y la retención de soja

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Empresa Agropecuaria, ¿ S.A., S.R.L, o Fideicomiso?

Por Mariano Monferini
versión original en: http://www.estudiomonferini.com.ar/

A la hora de comenzar un emprendimiento agropecuario, el primer punto que debemos estudiar es que figura jurídica vamos a utilizar para llevar a cabo dicho emprendimiento. En  esta oportunidad, las opciones que trataremos en este artículo son: la sociedad anomia (S.A.), la sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.) y el fideicomiso.

Regulada en la ley 19550, la sociedad anónima tiene las ventajas de resguardar el patrimonio de los accionistas de cualquier contingencia que pudiera tener la sociedad, pero es de importancia tener en cuenta que generalmente en los pequeños y medianos emprendimientos, los accionistas revisten la calidad de directores y en este caso se le puede extender la solidaridad en el aspecto impositivo tal como lo contempla el artículo 8 de la ley de procedimiento fiscal, como así también, en cuestiones del ámbito laboral, referidos a empleados en relación de dependencia.

La sociedad anónima al igual que las demás personas jurídicas tributa con la alícuota más alta de la escala del impuesto a las ganancias (35%), cosa que como veremos plantea una desventaja respecto al fideicomiso.

Otro aspecto a tener en cuenta es la necesidad de realizar los trámites pertinentes en el organismos de controlar, cuestión que lleva costos aparejados.

Siguiendo con las sociedades tenemos la sociedad de responsabilidad limitada, conocida como SRL. Es similar a la S.A. con la diferencia de que es menos flexible: como el socio gerente se encuentra designado en el contrato social, es de mayor complicación cambiarlo, a diferencia de la sociedad anónima que renueva sus autoridades cada 3 años por medio de actas. Esta desventaja trae aparejado una ventaja, la cual se evidencia en los menores costos que lleva su mantenimiento, ya que al no tener que renovar autoridades los trámites necesarios en el organismo de contralor son menores que en la S.A.

Entre S.A. y SRL, a mi entender la mejor opción es la S.A., tal vez un poco más costosa, pero más flexible.

Por último, desarrollaremos el fideicomiso, figura regulada en la ley 24.441. A diferencia de las sociedades mencionadas anteriormente en principio y sin perjuicio de cierta jurisprudencia, el fideicomiso no es una persona jurídica, pero a los fines impositivos si posee  CUIT propio.

No voy a tratar el fideicomiso financiero, solo voy a mencionar que para poder constituir un fideicomiso financiero es necesario contar con un fiduciario financiero, que es una entidad financiera o una sociedad especialmente autorizada por la Comisión Nacional de Valores (CNV),  estos fiduciarios cobran por sus servicios altos honorarios, y a menos que estemos pensando en hacer oferta de los certificados de participación lo que implicaría un proyecto más ambicioso, es mejor volver a nuestro humilde pero siempre practico fideicomiso agropecuario.

¿Pero qué es un fideicomiso?, bueno tomaré el artículo 1 de la ley que dice así: “Habrá fideicomiso cuando una persona (fiduciante) transmita la propiedad fiduciaria de bienes determinados a otra (fiduciario), quien se obliga a ejercerla en beneficio de quien se designe en el contrato (beneficiario), y a transmitirlo al cumplimiento de un plazo o condición al fiduciante, al beneficiario o al fideicomisario.”

Si bien el artículo menciona 4 personas, el fiduciante puede ser beneficiario y fideicomisario simultáneamente, pero lo que no puede ser es fiduciario.

Simplificando, necesito mínimo 2 personas, una que aporte los bienes y otra que los administre. El beneficiario y el fideicomisario pueden o no ser diferentes al fiduciante (los términos se usan en singular pero son válidos para el plural, beneficiarios, fiduciantes, fideicomisarios).

Este contrato cuenta con ventajas impositivas respecto a las sociedades mencionadas anteriormente, ya que si el fiduciante y beneficiario son la misma persona, el impuesto a las ganancias se paga en cabeza del beneficiario, lo que podría producir la utilización de una alícuota más baja del impuesto.

Otra ventaja es que el patrimonio de los participantes estaría todavía más protegido que en las sociedades por acciones y cuotas, visto que no está incluido en el artículo 8 de la ley 11683. También en el ámbito laboral posee una ventaja, a diferencia de las sociedades mencionadas anteriormente donde los directores son solidariamente responsables en los aspectos laborales y tienen que demostrar su inocencia, en el fideicomiso se debe demostrar la culpabilidad del fiduciario, es decir existe una diferencia de la carga de la prueba que no es menor.

La posibilidad de incorporar sobre la marcha a nuevos inversores de manera sencilla es otro de sus atractivos. Y el hecho de que no cuenta con un organismo que lo regule claramente lo hace menos costoso.

Para tener en cuenta: nuestra queridísima Administración Federal de Ingresos Públicos, aproximadamente día de por medio está sacando algún régimen de información nuevo para fideicomisos. Pienso que la flexibilidad, velocidad,  y la ausencia de un organismo de contralor produjeron que esta figura no sea de agrado al ente recaudador.

En resumen: ¿Qué elegiría yo?

Lo primero que haría seria descartar la SRL.

Después, bueno después depende…

Si mi intención es ir incorporando inversores para realizar el emprendimiento optaría por el fideicomiso, pero si mi objetivo es formar una empresa más cerrada y con vista al largo plazo mi opción sería la S.A.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Agronegocios: ¿Qué va a pasar con el trigo, la harina y sus derivados?

La situación de escasez de trigo fue un evento extraordinario en 2013 (¿qué pasa en el mercado del trigo?), algo que no ocurría desde la década del '50 (se tuvo que importar durante la presidencia de Perón) y tuvo como principal causa las malas políticas aplicadas al sector (ROEs). Aún así, la falta de medidas claras para incentivar su siembra -más allá de un anuncio sobre las retenciones (Modificación en las retenciones al trigo) que posteriormente no se cumplió- ocasionaron que la producción estimada para la campaña 2013-14 alcance las 9,1 millones de toneladas (aunque el Minagri estima 8,8 millones), cuando hemos producido en el pasado casi 16 millones de toneladas.

Se debe aclarar que la producción estimada satisface la demanda interna, la cual se sitúa en alrededor de 7 millones de toneladas, y deja un resto para recomponer stocks y según la cifra que se elija, algo o nada para exportar. Pero el problema radica en el sistema impuesto de comercialización, dónde la exportación está sujeta a la autorización de ¿Moreno? (habrá que ver de quién ahora), lo cual no crea un comercio transparente. En esa línea, en lo que va de este año, sólo se han otorgado permisos para exportación cercanos a los 44.000 toneladas, de lo cual se pueden hacer dos escenarios: 1) optimista: "el gato se quemó con leche", así que están esperando a tener los datos de la producción para ver si alcanza para abrir exportación; 2) pesimista: se garantiza el trigo barato para molinos (perjudicando al productor) y los exportadores también lo compran barato a la espera de las autorizaciones. El escenario más probable es el 1), primero porque el estado necesita dólares (entonces en caso de haber trigo para el mdo interno, habilitaría algo de exportación), y segundo porque los productores que no estén apretados financieramente no van a vender a precios que no guarden relación con el mercado internacional (es decir, saben que hay poco trigo y no van a malvenderlo).

Ahora el tema complejo, es ver cómo reacciona la cadena de agronegocios del trigo en cuanto a la distribución de la renta. Es decir, a qué precio va a vender el productor el grano, a qué precio va a vender la harina el molino y a qué precio van a vender los productos farináceos las empresas. ¿Por qué surge este interrogante? porque cuando existen distorsiones de precios como ha pasado este año debido a la escasez del grano, la normalización va a implicar una "lucha" de intereses hasta que se vuelva a un estado "aceptable (o de equilibrio)".

El primer dato al comenzar la cosecha, es la fuerte baja de precios del trigo, aunque convergiendo a los valores internacionales. Sin embargo, el precio de la harina y de algunos de sus derivados cedieron pero en menor medida que el trigo. Este comportamiento es consecuencia de la pérdida de referencias relativas para ir bajando los precios y los comportamientos que pueda tener la demanda. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la molienda de septiembre fue la más baja desde 2002, y la de octubre la más baja desde 2006, es decir, el alza de precios parece haber disminuido la demanda de productos, por lo que hacia adelante este eslabón en la cadena va a influir y será referente para el reacomodamiento de los precios. Es de esperar que esta conducta se mantenga en diciembre y enero, y una vez que existan datos concretos de los niveles de trigo, se vaya normalizando (siempre y cuando el gobierno no habilite exportaciones por encima de la capacidad de exportación disponible). 

Por último, acerco una pequeña regresión para estimar el precio de la harina según los valores que alcance el trigo. Es un modelo muy simple pero que ha mostrado robustez en los resultados. El modelo sirve cómo guía para estimar los probables precios de la harina. Acá solo utilizo el costo del trigo, pero hay otros elementos que también influyen. A modo de ejemplo, a principio de año la tonelada de trigo interna se ubicaba entre US$220-250/tn y la bolsa de 50 kg de harina se vendía entre US$24-30, es decir, de volver a esos valores el trigo, la harina también debería seguirlo. Para acceder al cálculo del precio de la harina siga el siguiente enlace: Estimación del precio de la harina y presione la fecha que apunta hacia abajo en la barra gris para descargar el archivo y modificar los valores de las variables.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Datos para conocer el sector agropecuario Argentino

Dado que en muchos casos es necesario una rápida sintetización del sector en algunos números para debatir con fundamentos en reuniones de negocios, en presentaciones de proyectos de inversión, en charlas con amigos, en la mesa los domingos, etc etc., les dejo un archivo donde voy subiendo algunos números generales como el Producto Bruto del Sector Agropecuario, cantidad de empleo registrado generado, nivel de exportaciones, producción física, entre otros.

Posteriormente voy a ir ampliando no solo las variables mostradas, sino también desagregando según las provincias más importantes (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) y actualizandolas cuando se presenten nuevos datos.

Debe hacer click en Monitor de agronegocios para acceder.

lunes, 21 de octubre de 2013

La empresa agropecuaria: incertidumbre económica y de precios para la campaña 2013/14

El sector agropecuario se enfrenta a un horizonte con mayor incertidumbre que las últimas campañas. Si bien el ciclo 2012-13 revirtió en parte los malos resultados de los años previos, no logró satisfacer dos frentes relevantes: por un lado, en dejar un perfil de humedad en el suelo satisfactorio para la presente campaña y por otro, en dar un alivio financiero a los empresarios agropecuarios.
Con este antecedente a cuesta -desfinanciación y escasez de agua-, la campaña 2013-14 arrancó con un baja superficie sembrada de trigo (3,4 millones de hectáreas), la cual además fue influida, como ya es costumbre, por las fuertes distorsiones que existen en el mercado del trigo. Este menor área, sumada a un clima que no ha sido favorable, ponen un manto de duda sobre el nivel de producción esperada de 12 millones de toneladas, despertando “miedos” sobre el aprovisionamiento del cereal para el próximo año, lo cual se refleja en el precio del contrato de diciembre (mes de cosecha) el cual saltó de 200 dólares la tonelada a fines de agosto a US$281 un mes después. A priori, sin autorizaciones para exportar, parecería que no habría inconvenientes para satisfacer el mercado doméstico, más allá de que la producción esté más cercana a los 10 millones (Bolsa de Cereales de Buenos Aires), pero nuevamente vamos a abastecer en menor medida (o incluso no abastecer) a clientes importantes del exterior, especialmente Brasil. Como punto positivo para los productores, es que los precios internos, en caso de no mediar autorizaciones para la importación, van a volver a estar en línea con los externos (sin casi descontar las retenciones) o si la producción es aún menor, podrían ser superiores a los externos. Para aquel productor que tenga trigo en noviembre, debería aprovechar ese mes para venderlo y para después de diciembre, el que pueda mantenerlo podría ser una buena oportunidad para aprovechar mayores valores, por ejemplo a julio cotiza más de 35 US$ por encima.
Para los principales cultivos de verano, maíz y soja, el problema de escasez de agua en estos meses esta inclinando el área de siembra hacia la soja que presenta mayor flexibilidad frente a climas adversos. Además otras ventajas de sembrar la oleaginosa por sobre el cereal son: menor inversión inicial (alrededor de 150 dólares menos por hectárea) y menos distorsiones en la comercialización. De todas maneras, existen ciertos incentivos a la siembra de maíz: primero, los precios a abril y mayo de 2014 (momento de cosecha de los granos) favorecen al cereal dado que históricamente 1 kilo de soja ha permitido comprar 2,1 kilos de maíz, y para esa fecha la relación está cercana a 1,86; segundo, en ciertas zonas con rendimientos aproximados en maíz de 2,8 veces más altos que en soja, la rentabilidad tiende a favorecer al cereal. Resumiendo, la soja se mantiene como el grano para resguardo de valor en el cual confían los productores.
Analizando la tendencia de precios para los tres granos mencionados, la misma es bajista a nivel internacional en los próximos años -más allá de lo que acontezca en el mercado interno del trigo- lo cual genera dos puntos de vista que pueden ser independientes o bien vincularse. El primero de ellos es "preocupación" por la caída de las cotizaciones de los productos que vendo con costos que podrían llegar a ceder sólo en parte (vía menor precio de insumos directos); el segundo es "precaución", que idealmente sería conveniente que surja inmediatamente después del primero y que tenga mayor intensidad y sea el que domine el accionar. La preocupación en sí misma es una señal de alarma, pero si uno queda “quejándose” sin ningun accionar es imposible superarla o llegado el momento puede que sea tarde. Cuando uno empieza a pensar hacia adelante, empieza la etapa de preocupación, pero entendida positivamente como un plan proactivo para la adaptación al nuevo entorno.
Recién comenté que si los precios caen, los costos de los insumos directos también ceden, pero en una menor proporción, por lo que hay que ver que otras variables se pueden ajustar para mantener un determinado nivel de rentabilidad. Para poder llevar a cabo esa tarea, es necesario conocer la empresa, lo cual comprende entre otros atributos, poseer una estructura de costos por cultivos por hectárea, saber cuándo se deben hacer pagos (flujo de fondos presupuestado y realizado), determinar los gastos estructurales, es decir, generar información confiable que ayude a la toma de decisiones.
Por ejemplo, el principal costo de una empresa agropecuaria que arrienda tierras es el alquiler (alrededor de un 30-40% del costo de la hectárea implantada según el grano seleccionado), por lo que esa variable es crucial a la hora de los resultados del negocio, pero para poder determinar valores aceptables, es preciso conocer la empresa, es decir, mejorar la gestión económica-financiera para establecer si la negociación de los alquileres implica una caída en el monto fijo acordado, o la utilización de alternativas que comparten el riesgo con el propietario del campo.
Además en estos momentos de incertidumbre cambiaria, es necesario vincular los costos dolarizados con instrumentos que permitan que nuestra producción esté atada al dólar, para eliminar el riesgo de una devaluación. También es primordial analizar la conveniencia de retener producción o venderla e invertir ese dinero. Esto básicamente consiste en estimar el precio que obtendríamos en caso de vender la soja en el presente e invertir ese dinero, contra retener la soja y venderla en el futuro. Hoy por hoy, los indicadores muestran que los granos están en un buen precio en relación a la próxima campaña, siempre con el supuesto de que el clima acompañe y se alcancen producciones altas en el mundo. En vista de ello, en caso de decidir desprenderse de granos, lo que no hay que hacer es quedarse con pesos ”ociosos” (no necesarios). Alternativas posibles son: compra de insumos de contado (también se puede hacer a canje y aprovechar los beneficios fiscales), compra de bienes, compra de bonos dolarizados, compra de acciones, entre otros. La idea es posicionarse en activos que como mínimo cubran su valor real.
En conclusión, a pesar de que las tendencias de precios sean bajista hay que mejorar la gestión de su empresa para "afinar" los números y con ello mejorar su información para la toma de decisiones para ir aprovechando oportunidades de negocios que puedan ir surgiendo.

viernes, 18 de octubre de 2013

Agronegocios: Una agricultura orientada al consumo

En el siguiente link podrán encontrar un artículo de mi autoría, sobre agronegocios, publicado en la Revista de Economía y Comercio Internacional Nº3 del Grupo de Estudios Internacionales Contemporaneos (GEIC).

Link: http://www.geic.com.ar/2010/wp-content/uploads/2013/10/Priotti.pdf

El artículo plantea que si bien el futuro es incierto, muchos analistas coinciden en que existen determinadas hechos que podrían influir sobre el comportamiento alimenticio, dejando abierto diferentes nichos para la presentación de nuevos productos que poseen características que los hagan elegibles. Además, se expone al cooperativismo -entendido no como una forma burocrática, sino como una forma de asociatividad que permita a sus socios incrementar su renta a través de la integración de actividades que no podrían hacer de manera aislada- como una manera de adentrarse en estos nuevos mercados.